miércoles, 22 de enero de 2014

Tentadero en La Finca de Los Rosales

El Pasado Sábado se realizó organizado por la Federación Taurina Valenciana un tentadero en La Finca de Los Rosales en la localidad de Sueca, en la que actuaron Romualdo Casanova,los matadores de toros ;Pascual Javier,y los novilleros Jesús Duque,y Jorge Expósito siendo el ganado de Los Rosales
( procedencia Domecq ),antes del acto se realizó un almuerzo  en la que asistieron las Peñas Taurinas de los actuantes y después del festejo una comida fraternal, entre los asistentes caben destacar el Legendario fotógrafo Taurino Cano,Carlos Bueno periodista taurino,Rafaelin Valencia, el ex diputado de asuntos Taurino Miguel Tatay y numerosos aficionados taurinos de la región. y porsupuesto agradecer a los artífices de que todo esto pudiera celebrarse, José Miguel Soria, Presidente de la Federación y demás miembros de la Junta Directiva, Isabel Moya, Jesús Bisbal y Rubén García.









lunes, 12 de marzo de 2012

Una sola oreja para López Simón en una desangelada tarde


Tras la catarsis dominical y la lluvia de orejas con los toreros mediáticos, la feria se estancó en la primera novillada del abono. Tarde desapacible, fría, en la que se jugó un encierro de Javier Molina que si bien se movió, lo hizo con mal estilo, pese a la voluntad de una terna esforzada, pero que no llegó a caldear el ambiente. Alberto López Simón fue el único que logró tocar pelo. Fue ante el tercero, el mejor del lote enviado por Molina.

El diestro madrileño, que se mostró preparado para mayores retos -no en vano tomará la alternativa en la próxima Feria de Abril de Sevilla- inició su faena de hinojos en los medios, en lo que fue toda una declaración de intenciones. De esa guisa dejó media docena de derechazos y un pase de pecho que tuvieron mérito y exposición. El novillo, que tuvo calidad pero escasa fortaleza, pedía mimo y temple en la muleta. Cuando acertó a aplicarlo López Simón, llegaron los mejores momentos de su labor. La estocada final puso en sus manos el trofeo, algo que no podría conseguir con el sexto, un novillo desabrido que embistió con el pitón de fuera y ante el que poco pudo hacer.

El mexicano Sergio Flores también mostró un bien ganado oficio y anduvo bien con el segundo, al que recibió de capa muy templado, cargando la suerte y meciendo los brazos con garbo. Tras rivalizar en quites con Simón, toreó con encaje y parsimonia sobre ambas manos, tirando bien de la embestida de su oponente. Incomprensiblemente, la gente no acabó de entrar en la faena, que rubricó con unas bernadinas antes de perder el posible premio por el mal uso de la espada. Con el quinto, el más serio del encierro y que nunca se empleó en las telas midiendo al torero, escuchó silencio.

Encabezaba la terna Pascual Javier, que se las vio en primer lugar con otro de los novillos con opciones, pese a que le pegaron fuerte en el caballo. La faena, aunque llegó a arrancar la música, careció de ligazón, fundamentalmente por la mala colocación del valenciano. No hubo entendimiento, ya que el novillo, cuando le hicieron las cosas bien, respondía. Las ganas de agradar no fueron suficientes con el cuarto, que se desplazó para poder propiciar alguna alegría y ante el que estuvo mucho tiempo en la cara sin obtener un rédito positivo.

Informa AGENCIA EFE
Fotografía: Rafael MATEO

Valencia (2ª de fallas): “Paquirri” y “El Fandi” abren la puerta grande mientras “El Cordobés” corta un trofeo




Cerrada la noche, se abría la puerta grande del coso levantino por primer vez en esta feria de Fallas y después de casi tres horas de festejo, para ver cruzar a hombros a los matadores de toros, Francisco Rivera Ordóñez “Paquirri” y David Fandila “El Fandi”. Ambos triunfaron esta tarde en Valencia, al cortar “Paquirri” una oreja en cada uno de sus oponentes y el segundo, “El Fandi”, lograr tres orejas para su esportón. Antes de ver esta salida a hombros abandonaba el coso a pie -camino del patio de arrastre- Manuel Díaz “El Cordobés” que a punto estuvo de acompañarles y que finalmente, tuvo que contentarse con una oreja justa y merecida. Para esta tarde triunfal, colaboró un buen encierro de Jandilla y Vegahermosa que tuvo como condiciones predominantes la nobleza y la calidad en la mayoría de sus ejemplares, aunque también pecaron algunos de ellos de andar justos de raza y casta. Fue un buen todo el segundo que le correspondió a “Paquirri” a pesar de la extraordinaria romana de la que hizo gala y también el quinto. El público se divirtió, aplaudió, celebró la entrega de los matadores ante sus toros, empujó como nadie para convertir esta tarde en un festejo triunfal y al final, todos salieron con una sonrisa en el rostro, reflejo de haber vivido una grata tarde de toros en fallas. Esto también esto es espectáculo. Y estoy seguro que alguno de los asistentes al festejo de hoy que repetirán otra tarde.

El doble trofeo concedido al granadino David Fandila “El Fandi” llegó con el tercero de la tarde de la ganadería de Jandilla. Dos largas de rodillas vibrantes fueron la tarjeta de visita y la declaración de intenciones del matador, que llegó a Valencia dispuesto a conquistar su séptima puerta grande en esta plaza. Recibo capotero variado, alegre, jovial, en el que alternó el toreo a la verónica con las chicuelinas engarzadas y otra de rodillas. Se mostró comprometido con la tarde y el público. Lidia total, la que desplegó el de Granada, llevando al Jandilla por chicuelinas al galleo y posteriormente quitando por tafallera y nuevamente chicuelinas con faroles galleando hacia el caballo. Desplegó en banderillas su artillería artística, en tierra sorista, dispuesto a clavar de poder a poder en la cara del toro, dándole espacio y largura para que también la res se luciera con sus arrancadas. Exigió mucho al toro y este tampoco se amilanó y plantó cara hasta el final. Pares ejecutados por dentro con entrega. Valiente y dominador en cualquier terreno. El violín y el adorno pusieron la plaza boca abajo. Con la muleta estuvo firme en todo momento. El toro se vino arriba con ganas y con son, siempre embistiendo en la media altura. Poco a poco lo fue metiendo en faena cuajando un trasteo completo pero en el que no terminó de confiarse ni convencer -es verdad-, lo que ocurrió fue que para entonces, el público estaba ya enfandilado. La exigencia de la lidia hizo que tuviera que cuidar más al animal, luciéndose de forma intermitente, pues le faltó transmisión para alzar la faena. Final efectista y encimista, con redondos invertidos buscando el beneplácito de la afición que pidió las dos orejas, condicionadas -sin duda- por la gran estocada con la que tumbó al toro.

Con el que cerró plaza, “El Fandi” salió a redondear una tarde que se le pudo completamente a favor para lograr un triunfo contundente en plaza de primera y al inicio de la temporada. El Vegahermosa tuvo temple y calidad, metiendo la cara con nobleza y buen son. En el caballo empujó con fijeza, y el granadino quitó por chicuelinas con gusto. Volvió a armar la mundial en banderillas, clavando hasta cuatro pares con la gente entregada. De poder a poder en el primero con un toro venido a más, poderoso en los otros y vibrante en el par al violín cuarto. Un clamor la plaza. El toro fue bueno y con condiciones, calidad y recorrido. Detalle bonito el brindis a sus dos compañeros, y faena que comenzó de rodillas en el centro del albero dando fiesta al público. Todos con él. Muleta adelante, tandas cortas en redondo y al natural a media altura sin obligarlo. Relajado. Luciéndose. Con gusto y alegría. Variada faena de muleta con improvisación ante la cara del toro. Molinetes encadenados y emocionantes para un público entregado con el toreo del Fandi. Alardes finales y una media efectiva, que le valió el tercer trofeo. La fiesta llegaba a su final, concluía una amable tarde de toros.

Antes también había logrado la puerta grande, su primera en Valencia, Francisco Rivera Ordóñez “Paquirri”, al cortar su segundo trofeo del festejo con el toro quinto. Con este Jandilla, comenzó toreándolo rodilla en tierra a la verónica, meciendo la embestida con el capote. Tuvo calidad y buen son la res, metiendo la cara con nobleza. Volvió a banderillear, a pesar de estar mermado de facultades en una de sus rodillas, por lo que tuvo mérito el complacer a sus seguidores con un nuevo segundo tercio. Su faena tuvo que fundamentarla en el toreo en redondo con la muleta a media altura, dándole distancia y cuidándolo. Nunca se vino abajo “Paquirri” y con tesón, compromiso y responsabilidad, logró cuajar instantes ejecutados con gusto en los pases en redondo. Intentó torear también con pureza y echó mano del encimismo para concluir su actuación y amarrar la puerta grande. La primera puerta grande de las quince tardes protagonizadas en Valencia.

Con el más grande y pesado de la tarde, 610 kilos, lo lanceó meciéndolo a la verónica. Fue un gran toro que aguantó a pesar de todo la lidia, propiciando un triunfo justo a su matador. Quitó por chicuelinas con gusto y con temple más una revolera, que fue contestado con otro quite de “El Fandi” por delantales templados abrochados con una revolera. También banderilleó con un buen par de frente con poder. Y después en la muleta, hilvanó trasteo lucido y con gusto cuando le bajó la mano con suavidad. Tuvo calidad de sobra el astado, y la aprovechó un “Paquirri” al que se le vio feliz y contento delante de la cara del toro. Pletórico diría yo. Entregado y con ganas, muy serio y firme, lo más destacado fue en redondo. La gran estocada lograda, hizo el resto para cortar un trofeo legítimo.

Manuel Díaz “El Cordobés" también logró un trofeo con el que abrió plaza. Bien presentado el toro, cuajó un recibo capotero vistoso. Igual que el quite que hizo tras la pelea en varas por chicuelinas con gusto, vibrante y temple. Fue contestado por “Paquirri” toreando al delantal a pies juntos y con un farol templado y entregado. Después, “El Cordobés” cuajó faena en el sol sin poder bajar demasiado la mano para no dar con el toro al suelo. Ligó una tanda en redondo ligera pero templada que gustó al público. Y lo intentó sin suerte al natural. Concluyó la faena sobre la diestra donde se dejó más el toro. Gustó al público. Final valiente con desplante, susto incluido, estocada casi entera y oreja. Con el cuarto persiguió el triunfo ante un toro imposible. Muy deslucido, manso y complicado, comenzó la faena por abajo para intentar meterlo en la muleta, pero el toro brusco y mirón lo imposibilitó. Meritoria fue la tanda en redondo a mitad de la faena y al final, incluso el público pidió brevedad en su actuación. Lo intentó honradamente por ambos pitones sin lograr lucimiento. Silencio al finalizar su actuación.


Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

EL DETALLE (1º de abono): Dos hijos pródigos que merecen una mayor consideración




Piden paso, por derecho propio, los dos toreros triunfadores de este primer festejo de la Feria de Fallas: Javier Castaño y David Esteve. Y lo han hecho ante un encierro -variado- de Adolfo Martín, con el que los hemos podido ver maduros, solventes, con recursos y con las ideas claras ante la cara del toro, ante el escenario en el que han actuado y ante el objetivo que pretenden alcanzar en sus respectivas trayectorias profesionales: alcanzar el reconocimiento justo y merecido dentro del toreo en España. El más veterano de ambos, Javier Castaño llegaba de cuajar, cual hijo prodigo en el exilio, una temporada 2011 fundamentada principalmente en actuaciones en tierras francesas, donde ha tenido que vérselas ante reses pertenecientes a los hierros más toristas y complicados de la cabaña brava. Al final, la lucha, la brega tarde tras tarde y el no desanimarse ante la dureza de la profesión, han dado como resultado el de hoy, una oreja de importancia y de mérito, ganada en plaza de primera dentro del primer ciclo importante de la Temporada Taurina y ante un toro noble, con movilidad, calidad y fondo. Hemos podido ver a un Javier Castaño resuelto, clarividente, artista, sentido, enjundioso y práctico en la resolución de los problemas que han planteado sus dos oponentes. Que ha mostrado además, unas ganas de progresar en su carrera profesional que deberían ser satisfechas por el establishment de toreo en justo premio al esfuerzo del matador, anunciándolo en otros escenarios españoles también de relumbrón, en carteles más abiertos y de hierros más amables. Ha gustado, ver de nuevo como es posible el milagro de recuperar a un matador honrado, honesto y consecuente con su historia y su toreo como es el caso de Castaño y por ello, merece que vuelto del exilio francés, tenga mejor y mayor consideración en su país.

De igual modo que no ha sorprendido pero sí nos ha alegrado, presenciar la actuación de David Esteve en su tierra y ante un buen toro de Adolfo Martín. Tomó la alternativa un 19 de marzo del año 2007. Lo estrellaron contra los imponderables del toreo nada más doctorarse y fue abandonado por sus mentores en un suspiro. No se amilanó el joven, y tirando de afición e ilusión, hizo el maco y se largó a Perú a probar suerte y fraguarse así, en la dura pelea de alcanzar la madurez profesional y personal, muy lejos de los suyos. Hoy ha regresado cual hijo pródigo a su casa, y Valencia, cual madre sufridora pendiente de sus hijos, lo ha acogido de nuevo entre sus brazos. El hijo, David Esteve, ha respondido a tan atrevido envite fallero y lo ha resuelto con oficio, con afición, con solvencia, con entrega, con gotitas de arte y con momentos de sentimiento. El toro, fue de los que te pone en circulación, o te deja en la cuneta. A Esteve lo ha puesto en el circuito, al menos para poder ir a Madrid a confirmar la alternativa y por su puesto, para volver a verle torear en su tierra como tantos y tantos matadores de toros han hecho con menor suerte en ferias anteriores. El pastel es para todos, y también David Esteve tiene su porción y su derecho, aunque lo mejor sería que ahora, con su crédito recuperado y esta oreja ganada, se le cruzase en su camino algún bendito loco por el toreo y lo acompañara en una nueva aventura torera, esta vez en España, cerca de los suyos. Se lo ha merecido y así debería ser. Es justicia, no capricho.

Firmado: Alfonso Sanfelíu

Fotogrfía: Rafael Mateo / Tauroimagen

viernes, 9 de marzo de 2012

Se presenta el nuevo trabajo del periodista José Luis Benlloch: “Padilla, vivir y torear”


El Salón de Reinas de la Diputación de Valencia ha acogido el acto de presentación del libro del periodista y director de la revista APLAUSOS, José Luis Benlloch, “Padilla, vivir y torear”, con el que la institución valenciana rinde homenaje al diestro jerezano -también presente en dicho acto- Juan José Padilla y que se completa con la exposición fotográfica sobre el torero de Jerez y comisariada por Benlloch, que se exhibe desde el 10 hasta el 19 de marzo en la plaza de toros de Valencia.

En el transcurso del mismo, Juan José Padilla ha protagonizado un breve e intenso parlamento en el que ha dado gracias a la Diputación y a la afición de Valencia por el reconocimiento. "El contenido del libro me ha conmovido. Doy gracias a Dios porque todas estas cosas que estoy viviendo son parte de mis sueños," ha comentado el matador de toros quien ha reconocido que no se siente como un héroe y que ha prometido a la afición que la actuación del 16 de marzo en Valencia, “para mí es un compromiso muy importante".

'Padilla, vivir y torear'
En este trabajo de José Luis Benlloch, se repasa la trayectoria de Juan José Padilla así como en él se incluye una selección de fotografías que resumen el estilo torero del jerezano. La obra de Benlloch también recoge testimonios de la gente mas próxima al “Ciclón de Jerez”, entre las que destacan las valoraciones de Enrique Ponce, Manzanares, Miguel Abellán, Sebastián Castella y Finito de Córdoba, entre otros toreros. Los fondos recaudados por la compra de este nuevo trabajo del periodista valenciano se destinarán a la asociación valenciana de parálisis cerebral.

El acto ha sido presidido por el presidente de la corporación provincial y ha contado con la presencia en la mesa del maestro Padilla, su íntimo amigo Adolfo Suárez Illana, el diputado de Asuntos Taurinos, y el autor de la memoria del diestro y comisario de la muestra, José Luis Benlloch.

Firmado: Alfonso Sanfelíu

Fotografía: Rafael Mateo

Valencia: Inaugurada la exposición homenaje al matador de toros valenciano Vicente Ruiz EL SORO


Coincidiendo con las horas previas al arranque de la feria de Fallas 2012, el medio digital AVANCE TAURINO, dirigido por el periodista y empresario de comunicación Paco Delgado, ha inaugurado una exposición en torno a la figura del matador de toros valenciano Vicente Ruíz "El Soro", con motivo del 30 aniversario de su alternativa en Valencia.

La muestra queda instalada desde este viernes y hasta finalizar la Feria de Fallas, el 19 de marzo, en los salones de "La Embajada", un nuevo centro de eventos y restauración que se encuentra ubicado en la plaza de Alfonso El Magnánimo, número 7 de Valencia.

En la exposición-homenaje, comisariada por Paco Delgado y Enrique Amat, se recogen numerosos objetos y piezas relacionados con Vicente Ruíz "El Soro" y sus 30 años de vida dedicados en cuerpo y alma al toreo, siendo una buena oportunidad para conocer de cerca los trajes más significativos del diestro, las cabezas de toros más importantes en la trayectoria del torero de Foyos o bien los carteles, trastos de torear, premios, galardones y recuerdos sobre el torero, entre otros recuerdos.

Al acto ha asistido además del diestro de Foyos, Vicente Ruíz "El Soro"; los comisarios de la exposición, Paco Delgado y Enrique Amat, así como, la concejal del Ayuntamiento de Valencia, Mayren Beneyto y el diputado de Asuntos Taurinos.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

domingo, 4 de marzo de 2012

Asabaf entrega sus premios 2011


La Asociación de Abonados y Aficionados de Valencia ASABAF, hizo el pasado dia 2 la entrega de su premio " Premio Cristina Benlloch " temporada 2011 que recayó en el alumno mas destacado Francisco Damas, tambien se otorgó una mención especial al alumno Jonathan Sáez por su gran trayectoria en La Escuela Taurina de Valencia.

domingo, 26 de febrero de 2012

La Federacion Valenciana de Peñas Taurinas entrega sus premios 2011


Valencia (Esp.).- La Federación Taurina Valenciana ha entregado los galardones a los triunfadores de la pasada Tempporada Taurina 2011 en Valencia. Un acto al que acudieron decenas de aficionados, así como miembros de la empresa de la plaza de toros como Nacho Lloret y su hermano Alfonso, así como críticos taurinos y periodistas como Carlos Bueno y Salvador Ferrer.

Uno de los galardones más entrañables que se entregaron durante la velada fue a parar a manos de Lina Herráiz, aficionada desde su infancia, perteneciente a una familia muy taurina de Colmenar Viejo y abonada a la Plaza de Toros de Valencia desde hace 33 años así como, miembro de varias Peñas y Asociaciones Taurinas, quien recibió la Mención Especial que otorga la federación, de manos de Enrique Iranzo, presidente del Club Taurino de Silla.

Como alumno más destacado de la Escuela Taurina, recibió el premio por tercer año consecutivo y de manos de Rubén García, presidente de la Peña Jesús Duque de Requena, el novillero con caballos, Román Collado. De igual modo, el premio al novillero más destacado, fue a parar a Pascual Javier, por sus triunfos en la feria de mayo y julio, quien recibió el galardón de manos de Enrique Romero, presidente de la peña del novillero valenciano.

En el aspecto ganadero, el trofeo al mejor toro de la temporada fue a parar al Niño de la Capea, por "Navajito", astado de la ganadería de San Mateo y San Pelayo, recibiendo el premio, Pedro Gutiérrez Moya, de manos de Julia Mateos, perteneciente a la peña El Buchito y vicepresidenta de la Federación. Mientras que por otro lado, como rejoneador más destacado fue galardonado, Leonardo Hernández, quien recibio el trofeo de manos de Isabel Moya, presidenta de la Peña Pablo Hermoso de Mendoza.

Y finalmente, el trofeo al matador más destacado de la temporada 2011 fue a parar a las vitrinas del diestro valenciano, Vicente Barrera, por sus triunfos en la provincia de Valencia en el año de su despedida. Un galardón que fue entregado por José Miguel Soria, presidente de la Peña Taurina La Esclavina de Benifaio y de la Federación Taurina Valenciana.

Firmado: Amparo Gomar
Fotografía: Rafael MATEO

lunes, 15 de agosto de 2011

VALENCIA (8ª de abono): Puerta grande para Leonardo Hernández



Entrada: Tres cuartos de plaza.Cinco toros de San Pelayo y uno (4º) de Carmen Lorenzo, muy bien presentados y de buen juego en líneas generales.

SERGIO GALÁN:Ovación con saludos en ambos;
LEONARDO HERNÁNDEZ: Oreja y oreja con fuerte petición de la segunda;
MANUEL MANZANARES: Palmas en los dos.





En el último festejo de la Feria de Julio, el de la resaca de la histórica fecha del 23-J, el joven jinete extremeño Leonardo Hernández volvió a triunfar en una plaza que se le da de maravilla y a la que parece tener cogida la medida. Cortó una oreja de cada toro y salió a hombros ante un coso que cubrió las tres cuartas partes de su aforo.

Ante su primero Leonardo se dejó llegar al astado de Capea hasta los mismos pechos de las monturas y destacó en un vibrante tercio de banderillas montando a Oh-31 y Quieto. Mató de manera eficaz aunque el rejón cayó un tanto desprendido paseó el primer trofeo. Con el quinto la faena fue más laboriosa pero acabó resultando igual de aclamada. Esta vez Verdi y Xarope, este en el último tercio y con el colocó un gran par a dos manos, fueron los encargados de dar el espectáculo. El fulminante rejonazo le abría la puerta grande, negándole el palco una segunda oreja que fue pedida con mucha fuerza.

El mal uso del rejón de muerte en los dos toros de su lote emborronó la buena actuación de Sergio Galán, que sustituía al lesionado Andy Cartagena. Al toro que rompió plaza lo paró de manera magistral montando a Uranio y con Apolo brilló sobremanera montando a Mago. Brilló de nuevo ante el cuarto, ahora muy bien atemperado de salida con Amuleto y que con las farpas cuajó con Vidrié pero sobre todo con Capea, en los emocionantes galopes a dos pistas y los comprometidos terrenos que pisó. Volvió a marrar con los aceros.

Completaba la terna el alicantino Manuel Manzanares, que con menos oficio que sus compañeros, tuvo las virtudes de la entrega, la disposición y el querer hacer las cosas bien. Torero de monta clásica y buen concepto al que hay que esperar, dejó lo mejor de su particular tarde ante el sexto montando a Farruquito y Mazzantini.

Firmado: www.torosvalencia.com
Foto: Rafael Mateo

Valencia (7ª de abono): Arturo Saldívar abre la puerta grande en la reaparición épica, impactante e histórica de José Tomás




Valencia. Sábado 23 de julio. 7ª de abono. Feria de Julio. Se lidiaron seis toros de la ganadería de El Pilar armónicos de presentación, bonitos de hechuras y con trapío. Desiguales de comportamiento, tuvieron las fuerzas justas. El 1º y el 2º nobles y con clase, tuvieron pocas fuerzas. El 3º, el 5º y el 6º resultaron los más claros con calidad nobleza y un puntito de emoción por no entregar sus embestidas con claridad. El 4º fue un inválido de imposible lucimiento.

Víctor Puerto, saludos tras aviso y silencio.
José Tomás, saludos tras aviso y oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo.
Arturo Saldívar, oreja en ambos, puerta grande.


Valencia (Esp.).- Apenas pasados unos minutos de las siete de la tarde, la plaza en pie recibía con una atronadora ovación a José Tomás. Quince meses de sequía en todos los ruedos del mundo sin poder verle torear, terminaban después de un calvario sufrido y soportado en la intimidad de los suyos, tras el gravísimo percance en Aguascalientes. Echó a andar el genio de Galapagar flanqueado por Víctor Puerto y el mexicano Arturo Saldívar, mientras en el tendido se reproducía la atronadora e intensa ovación del público. Termómetro auténtico de la pasión, la intensidad y la emoción con la que todo el mundo llegó a Valencia dispuesto a ser testigos de este día histórico para el toreo. El cariño del respetable volvió a hacerse patente tras romper esta procesión hacia el destino que es el paseíllo, y en la raya del tercio, enjuto, serio, más canoso que hace un año y medio, recogía José Tomás, con gratitud y exquisito respeto, las muestras de cariño y devoción que le profesó todo el público. Grande el prólogo a una tarde que dejó exhaustos a cuantos la vivimos. Fue una tarde de lujo con cartel de no hay billetes. Público hasta en las escaleras. Gente guapa y de todas las nacionalidades, llegadas a la capital del Turia no para ver la Formula 1 o las fallas, si no para ver y disfrutar con un torero. Ver y disfrutar del espectáculo más auténtico de cuantos hay en la actualidad: el toreo.

Al primero del festejo, armónico, bonito y bien hecho lo recibió el manchego, Víctor Puerto, con verónicas templadas, suaves y mecidas que daban el toque de atención preciso, del que no está dispuesto a ser un convidado de piedra. Pelea justa en el caballo por la justeza de las fuerzas del animal, que propició una rivalidad en quites entre Puerto y José Tomás interesante. Expectación ante el madrileño máxima a la que correspondió el diestro interpretando un quite por delantales templados, gustosos y con ritmo, que pusieron la plaza boca abajo. Los olés surgieron desde las entrañas. Replica de Víctor Puerto a la verónica, con firmeza, seguridad, temple y torería que gustó al respetable. Brindó el manchego al protagonista de la tarde, José Tomás, con cariño y reverencia a decir por los gestos que se pudieron ver desde el tendido, y comenzó el trasteo de rodillas y en redondo, con dominio y convencido de triunfar a pesar de todo, también a pesar de José Tomás. Lo más lucido lo logró en el toreo fundamental sobre la diestra, cuando cuajó varios pases llenos de temple y gusto. El toro embestía en esta primera parte con alegría, con tempo y sin bajar la cara por su falta de fuerzas. Y por eso se acabó en mitad de faena. A partir de ahí, la plástica dio paso a la emoción, con un toreo de cercanías en el que Puerto estuvo valiente y muy honesto consigo mismo y con el público. Trasteo de más a menos en intensidad, en el que dejó muestras de la sazón en la que se encuentra. Saludos desde el tercio.

Con el cuarto de la tarde, también bonito de hechuras pero justo de fuerzas, como la mayor parte de los toros lidiados en este festejo, no pudo lucirse ni en el recibo ni con la muleta. Llegó inválido al último tercio, y por ello, nada pudo hacer el diestro. Voluntad, seriedad y dignidad, fueron las actitudes dominantes ante su toro. Mejor dicho, durante toda la tarde. Una buena estocada, puso fin a su actuación en este ciclo. Silencio.

Aunque para silencio, intenso y sepulcral, el que se llegó a escuchar y sentir en cada una de las actuaciones del diestro de Galapagar. Resulta difícil trasladar al papel las sensaciones que se vivieron durante toda la tarde y más aún, cuando José Tomás lidió su lote. Al primero, segundo de lidia ordinaria, lo recibió a la verónica muy cerrado en tablas protegiéndose del molesto viento, presente a lo largo de toda la tarde. Poco que destacar en estos dos primeros tercios, salvo ese quite por gaoneras, apurando al límite, que demostró una vez más, el valor seco y desmedido que tiene José Tomás, capaz de exponer hasta lo inimaginable su vida, de una forma desnuda y sincera ante el público. Un quite contestado con valiente atrevimiento u arrollando a la razón, por el más joven, el mexicano Arturo Saldívar, quien por tafalleras también se ajustó en contrarréplica al genio de Galapagar. Después del envite, llegó el momento de la faena y tras brindar el deslucido toro al equipo médico que le salvó la vida en Aguascalientes, comenzó la faena con poderío sobre una pierna flexionada en redondo, al tiempo que domeñaba y obligaba mucho la embestida del astado. Nunca terminó de ser claro el animal y por ello se vivió la faena entre un silencio tenso y diría que devocional, tensionado por la incertidumbre de lo que iba a ocurrir y los oles hondos y profundos cuando el milagro del toreo surgía en pases macizos y rotundos de las muñecas del diestro. Con este toro de embestida nunca entregada y poco humillada, los dominantes pases en redondo, dieron paso a otros en los que Tomás fue alargando la embestida con mando y temple, llegando al clímax cuando se decidió a bajar la mano con autentico dramatismo estético. Muy poderoso se le vio durante toda la tarde a pesar de las irregularidades en las embestidas de sus oponentes y a pesar de dos desarmes ocurridos en este trasteo. Faena que en honor a la verdad también tuvo altibajos e intermitencias, cierto, pero fue vivida con auténtica intensidad. Lances en los que se rompió el diestro, se quebró la embestida de la res y rugió la plaza con un olé ronco y profundo salido de las entrañas del alma. Faena fundamentada en el toreo en redondo, siempre a más, ganando enteros conforme transcurría. Los naturales intentados fueron mera anécdota porque el toro por ahí protestó, más la importancia de los pases con la diestra, sí fueron lo realmente auténtico. Final encimista, mayestático y hondo, que no rematado como merecía, le hizo acreedor de una ovación cerrada recogida en la raya.

Y con el otro toro, el quinto, se desató la tensión y la pasión, hasta el punto de llegar a la alteración del orden público cuando tras la obra parida por José Tomás, el presidente del festejo resolvió no conceder el doble trofeo. Se aferró al reglamento y a la posición de la espada, ligeramente desprendida, y a pesar de que la plaza fue un absoluto clamor no la concedió. ¿Hizo bien? ¿Hizo mal? Sólo sé que el presidente fue coherente con la línea que adoptó en cuantos festejos ha presidido durante esta feria y que por ello, estuvo bien tomada la decisión. Ahora bien, ¿hay que ser tan reglamentaristas cuando estamos hablando de un clamor extraordinario, un trasteo hondo lleno de intensidad y entrega, que sitúo al borde del éxtasis a más de diez mil almas? Son cuestiones que abren un debate del que no tengo respuesta y en el que cada cual puede esgrimir su argumentario en un sentido u otro. Eso es también la fiesta, polémica, confrontación, pareceres diferentes, discusión, pasión en el tendido y en el ruedo, en la plaza y en los restaurantes. En lo estrictamente artístico, a este del Pilar, más franco en la embestida, codicioso y alegres, el genio de Galapagar le cuajó varias verónicas en el centro del ruedo mecidas, suaves, templadas y sin molestar al animal, que estuvieron abrochadas con una media abelmontada de profundidad y dramatismo extraordinarios. Quitó después por chicuelinas, y a él replicó de nuevo Saldívar, dispuesto a no dejar pasar la oportunidad -como así hizo- pues al final fue él quien en solitario cruzó a hombros la puerta grande. Quite del joven matador por saltilleras y gaoneras, llenas de entrega, verdad, riesgo y emoción, que encogieron el corazón del público. Nada para lo que vino después, cuando en el centro del ruedo, comenzando la faena en un pase cambiado, José Tomás recibió al toro cruzado en su arrancada y en franca carrera con un pase cambiado que no llegó a verse por la tremenda voltereta que le propició el burel. Grogui lo dejó. Inconsciente e inerme sobre el ruedo estuvo durante unos segundos. Se cernió sobre Valencia la tragedia, y el público enmudeció con el corazón y el alma encogidos, viendo como el diestro intentaba recuperarse del tremendo trastazo. Tras unos minutos entre barreras tomando aire y recomponiéndose, volvió a la cara del toro y cuajó una obra cumbre por intensidad, plasticidad, entrega, dramatismo, pasión y valor. Lo mejor ante este toro que tampoco se entregó a las telas, manseando y con amagos de rajarse, vino sin duda en el toreo al natural donde rompió la embestida y acabó con el cuadro. Naturales abandonados, dominadores, con la sensación siempre presente del riesgo presente, de la emoción patente y de la tragedia sobrevolando cada momento de la suerte, y entre el ay y el olé, fue transcurriendo una actuación donde la cumbre llegó en esas tandas al natural extraordinario abrochadas con exquisitas manoletinas ya con el toro totalmente entregado a su suerte en tablas. Fue una obra llena de gusto y de estética dramática, merecedora –seguramente- de ese doble trofeo si nos acogemos a la pasión que también es el toreo. No fue así y recibió una oreja con doble vuelta al ruedo clamorosa. Bienvenido José Tomás.

Completó cartel el mexicano Arturo Saldívar quien fue el triunfador con puerta grande. Actitud encomiable la de este valiente y bravo torero azteca, que dejó patente que en tarde de tanta expectación, él, también quiere ser figura del toreo. El quite por chicuelinas ajustado hasta la locura, en el primero de su lote, fue la tarjeta de presentación, aunque antes ya había desplegado su toreo en el turno de José Tomás. Trasteo cimentado en el valor, el temple, la torería y la entrega. Bizarro fue el mexicano, que logró una obra en la que se maridó el buen toreo con el de valor, aliñado con una gotitas de miedo y susto para el público. Naturales hondos, profundos, de los que conmueve el alma a medida que se hace realidad el pase, y que resultaron además, intensos, suaves, templados y exquisitos. Pagó su bisoñez con un descuido al perderle la cara al toro que le pudo costar un feo y grave percance pero se repuso y volvió a la res para rematar un trasteo muy interesante y de muchos enteros. Estatuarios abrochando la faena y una estocada entera que le valió sin discusión el corte de una oreja. Y con el que cerró plaza, salió a rematar la tarde. Se rompió la plaza con él, olvidando momentáneamente el disgusto ocasionado por el presidente con la negativa del doble trofeo a José Tomás, y fue cuando logró cuajar varias tandas en redondo arrebatadamente puras, plásticas, y sentidas. Intensidad, emoción, valentía, desparpajo, entrega, genialidad. Faena compacta por ambos pitones en su segunda parte, que remató con unas Bernardinas, preludio a una estocada en la cruz. Lo mejor los naturales aguantando la embestida, siempre puro y valiente que sin fisuras cinceló en medio de una tarde de catarsis colectiva. Oreja que pudo ser dos, y puerta grande sin discusión que premiaba a este bravo torero mexicano. Triunfo rotundo en una tarde donde volvió la leyenda: José Tomás.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

VALENCIA (6ª de abono): Manzanares abre la puerta grande bajo el síndrome de José Tomás



Valencia. Viernes 22 de julio. 5ª de abono. Feria de Julio. Lleno con cartel de no hay billetes. Tarde tormentosa. Se lidiaron tres toros de la ganadería de Domingo Hernandez (1º, 2º y 3º) y otros tres de Garcigrande (4º, 5º y 6º). Todos ellos desiguales de presentación por debajo de lo exigido en una plaza de primera. El tercero nunca debió salir por su nulo trapío. El 1º, 2º, 3ª y 6º fueron deslucidos, mansos y muy justos de casta aunque tuvieran algo de nobleza y calidad. El 4º tuvo sirvió en las manos de su matador. Y el 5º resultó ser el más complicado del encierro.

Enrique Ponce, silencio y saludos tras dos avisos.
El Juli, saludos en ambos.
Manzanares, oreja tras aviso en ambos.


Valencia (Esp.).- Nada que ver el triunfo de hoy de Manzanares en Valencia con el que obtuvo las pasadas fallas en este mismo coso a pesar de no lograr abrir la puerta grande en aquella ocasión. Más rotundo e impactante aquella tarde. Y más liviano, superficial y justa su actuación en este festejo. Con el tercero, de infame presentación para la seriedad que se le supone a esta plaza de primera, su matador lo recibió toreándolo a la verónica entre las protestas del público por una supuesta cojera y por su escaso, o mejor dicho, nulo trapío. Se le cuidó al animal en el caballo dada la poca fuerza que tenía y ello hizo que llegara al último tercio crudo y con movilidad. Le sirvió al diestro de Alicante ese estado en el que quedó la res para cuajar una faena irregular en su concepción, intensidad, profundidad y fondo. Tandas cortas, desdibujadas y destempladas, se conjugaron con momentos más artísticos, suaves y cadenciosos, todo ello, sin terminar de convencer ni de redondear. Nunca se entregó el astado, lo que también dificultó aún más, cualquier atisbo de faena grande. A media altura la muleta, en la mayoría de las ocasiones, tampoco eso ayudó para terminar la actuación, con la sensación de haber presenciado un trasteo rotundo, profundo y lleno de enjundia. Pero todo lo escrito, para el público agradecido y poco exigente que hoy vino a ver la corrida, poco le importó, pues tras un bajonazo al segundo intento, recibiendo, le concedieron soberanamente una generosa oreja.

Se repitió el mismo guión con el que cerraba plaza. A esas horas, el festejo estaba ya barbeando tablas y ni Ponce ni Juli habían dado esa gran tarde de toros que todos esperaban entre otras cuestiones por el desacertado manejo de la espada, y por ese sentimiento de desazón, empujó todo el público para ver salir a hombros, al menos, al torero alicantino. Muy justo de presentación este toro, como toda la corrida de Garcigrande, a éste Manzanares lo recibió a la verónica muy templado, firme y gustoso. Firmó así lo mejor con el capote en toda la tarde, junto a un quite de Juli por chicuelinas al cuarto toro. De nuevo la suerte de vara fue un trámite y con el toro crudo se pudo ver una actuación vibrante y completa de la cuadrilla de José Mari. Gran cuadrilla. La mejor del escalafón en estos momentos, sin duda. Expectación y ansia por triunfar se le adivinaron en el comienzo de faena a Manzanares y tras el brindis al cantante Andrés Calamaro, cuajó un trasteo que destacó solo por los detalles. Fue una pugna entre un toro rajado y manso que se quería ir y un torero empeñado en torearlo dándole ventaja absoluta a la res. Nunca se planteó someter más al toro y por ello, cuajó un trasteo siempre citando con la muleta a medio camino, retrasada en muchas ocasiones y en otras, además, sin bajar la mano. A pesar de todo, de nuevo Valencia lo empujó hasta el triunfo y le jaleó todo lo que hizo: lo bueno, lo regular y hasta lo menos bueno. Le faltó continuidad al trasteo y tras empeñarse -también- en rematar la faena en la suerte de recibir con el toro aculado en tablas y agónico, le endilgó un bajonazo con el que cortó una oreja y abrió la puerta grande. Qué bajo ha caído Valencia, por Dios…

También estuvo a punto de cortar trofeos en el cuarto de la tarde Enrique Ponce. La suerte en Valencia le abandonó al diestro hace varias temporadas y en esas está, intentando remontar feria tras feria. A este toro, con clase, nobleza y buen son, le realizó una faena extremadamente larga hasta el punto de tocarle un aviso cuando no había entrado a matar y otro, rematando con el descabello. Trasteo con una primera parte acelerada, tirando líneas por fuera y sin reunión, a la que le siguió una mejor con un toreo más lucido pero sin continuidad. Tuvo paciencia Ponce para pelearse con él hasta aburrir y poco a poco puso a la plaza de su parte hasta llegar al clímax en el final del trasteo donde vino lo mejor con varias tandas en redondo, despaciosas, artísticas y llenas de gusto de igual modo a los naturales que logró cincelar. Fue realmente lo único bueno y verdadero después de más de diez minutos de faena. Cambios de mano templados y plásticos también, y todos esperando ver el triunfo del torero de Chiva. Pero falló con la espada y todo quedó con una ovación cerrada que le obligó a saludar desde el tercio. De nuevo un triunfo perdido por la tizona. Con el primero, deslucido y sin entregarse en sus embestidas, dibujó una faena escasa de intensidad, que apenas llegó a los tendidos. Lo intentó Ponce pero con semejante comportamiento del animal, no lo logró.

A Julián López “El Juli” tampoco le sonrió la suerte esta tarde. En el segundo del festejo lo entendió a la perfección desde su salida y por ello lo cuidó dada la poca fuerza que tenía. Faena de detalles a la que le falto continuidad y emoción dada la mansedumbre del animal. Lo mejor se vio cuando el madrileño optó por atacar al animal con poderío, mando y con convencimiento robándole varios momentos profundos y sentidos. Después poco pudo hacer más. Con el quinto, el más complicado del encierro, tampoco pudo hacer mucho. Manso, incierto, siempre acortando distancias a medida que transcurría la faena, se peleó El Juli con él para intentar puntuar en Valencia, pero resultó imposible. Saludos al acabar su actuación.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

VALENCIA (5ª de abono): Puerta grande para Vicente Barrera en su despedida como torero de su plaza



Valencia. Jueves 21 de julio. 4ª de abono. Feria de Julio. Algo más de media entrada. Se lidiaron seis astados de la ganadería de Juan pedro Domecq bien presentados y armónicos en general. Manejables, nobles y con clase en líneas generales aunque también con las fuerzas justas en alguno de ellos. El 2º y el 4º resultaron los mejores del encierro.

Vicente Barrera, silencio y dos orejas.
Manuel Jesús “El Cid”, oreja y ovación.
Daniel Luque, palmas en ambos.



Valencia (Esp.).- Caía la noche en Valencia cuando Vicente Barrera cruzaba a hombros la puerta grande de su plaza: Valencia. Fue el broche de oro a una carrera de dieciséis años como matador de toros, jalonada con grandes e importantes triunfos y labrada con mucho esfuerzo, honestidad, entrega, amor y respeto por la Fiesta. Se cumplió el sueño de todo torero y gracias también a “Señor”, el toro de Juan Pedro Domecq que mató en cuarto lugar, logró Barrera poner ese broche a su carrera como matador.

Con este juanpedro comenzó su última faena en Valencia, con estatuarios en un palmo de terreno, que presagiaba al menos, la entrega total con la iba a estar en este toro. Estatuarios firmes, valientes y muy sentidos, con la barbilla pegada al pecho y llevando la embestida del animal acompasada con el cuerpo. A partir de ahí, pudimos ver, como si de un último homenaje del diestro a su afición se tratase, toda la tauromaquia de Barrera plasmada en esta, su última obra. Tandas en redondo sin enmendar el terreno. Amanoletado, como cuando irrumpió en el mundo del toro. Así fue componiendo la faena que ganó enteros a medida que transcurría el tiempo. Barrera toreó para él y se notó porque se abandonó al toreó para disfrutar él sólo y hacer disfrutar a su afición. Reconcentrado y centrado en su esencia. Serio. Hondo. Profundo. Al natural también cuajó varias tandas de suave interpretación, temple y compás. Obra completa por ambos pitones, que tuvo su colofón en el toreo de cercanías, ya con el toro totalmente agotado. Quizás le faltó al juanpedro un poco de mayor transmisión y emoción en sus embestidas, pero sirvió gracias a su calidad y nobleza, colaborando en la despedida de su matador. La estocada entera, rubricó la última faena de Barrera sobre el ruedo de la calle Xàtiva y a él le fueron a parar las dos orejas que premiaban no sólo el trasteo si no también toda su carrera como matador de toros. Al que abrió plaza compuso una faena en la que tuvo que cuidar mucho al endeble astado, y por ello, seguramente, el trasteo no llegó a alcanzar cotas mayores. Barrera se empleó por ambos pitones buscando lucimiento donde no lo había y su obra acabó siendo plana y con poca emoción. Silencio.

El otro triunfador de la tarde fue el sevillano Manuel Jesús “El Cid” tras firmar una faena muy importante al segundo de la tarde. A éste le endilgó un recibo capotero a la verónica templado, gustoso, ganando terreno y muy sentido. Se lució en banderillas Alcalareño y llegó el toro al último tercio con alegría, prontitud, poder y mucha nobleza y calidad. Lo entendió perfectamente el diestro de Salteras y así cuajó un trasteo completo, macizo y rotundo por ambos pitones. Sobre la diestra alcanzó momentos muy lucidos con la mano baja, temple y buen son. El dominio absoluto de la escena y de los tiempos del animal posibilitó también que aguantase toda la lidia. Al natural también alcanzó cotas muy artísticas, con varias tandas donde se sintió, se gustó e interpretó un toreo intenso. Agotó todas las embestidas de la res y cuando esto ocurrió optó por el toreo de cercanías, alargando demasiado la faena. La estocada entera de efectos fulminantes, le sirvió para cortar una oreja ganada con mucho esfuerzo, arte y entrega. Al quinto poco le pudo cuajar. Faena acelerada y con altibajos como consecuencia del comportamiento del animal que deparó momentos lucidos y con sabor con otros más embrollados y menos pulcros. A la disposición con la que estuvo “El Cid” ni un pero, pues se vació con valentía, en busca del triunfo que le posibilitara acompañar a Barrera en su salida triunfal. Lástima el fallo a espadas porque ello diluyó cualquier opción a cortar trofeo.

Completó el cartel Daniel Luque quien no tuvo suerte en el sorteo. Al tercero de la tarde lo toreó a la verónica -en los primeros instantes de su lidia- con temple, gusto y sabor, acompasando la embestida con una seriedad exquisita. Fue bueno ese recibo. Después, con la muleta, Luque alcanzó sólo a cuajar un trasteo templado y muy bien compuesto pero carente de emoción por el comportamiento de la res. Le faltó chispa a las acometidas y todo quedó en una obra intermitente, irregular y sin terminar de alzar el vuelo. Con el que cerró plaza tampoco pudo hacer mucho. Deslucido el animal, al que se le castigó en exceso en varas, optó por abreviar el trasteo. Aun así, se esforzó persiguiendo lo imposible y remató su actuación, con una buena estocada.

Valencia (4ª de abono): Oreja para José Calvo y Alberto Aguilar ante un interesante encierro de La Quinta



Valencia. Miércoles 20 de julio. 3ª de abono. Feria de Julio. Corrida de toros. Un tercio de entrada. Se lidiaron seis astados de la ganadería de La Quinta. Desiguales de presentación, serios y astifinos. 1º complicado; 2º con la cara por la nubes no terminó de entregarse; 3º deslucido aunque se dejó en el último tercio; 4º manso y desigual de comportamiento medio-sirvió para el diestro; 5º complicado por ambos pitones y 6º un gran toro por bravura, nobleza y calidad.

José Calvo, silencio y oreja.
Tomás Sánchez, silencio tras aviso y ovación.
Alberto Aguilar, silencio tras aviso y oreja con petición.


Valencia (Esp.).- Tuvo que salir “Chocolatero” en el último acto del festejo para encontrarse con un torero valiente y con ganas de triunfar que, entregado en todo momento, logró cuajar la mejor faena de la tarde. Toro serio, con entidad y mirada fija en las telas, que embistió de salida con codicia y emoción a medida que su matador, Alberto Aguilar, mecía la capa a la verónica con entrega, descaro y arrebato. Fue la reivindicación de un joven torero en una plaza de primera, que pide paso a gritos, y mejor colocación en los carteles, con el solo argumento de su toreo, sus ganas y su afición.

Despertó de forma rotunda la plaza, al ver a Aguilar de ese modo y le ovacionó y jaleó este recibimiento como en las grandes ocasiones. Emoción, sensación de riesgo y autenticidad. Eso es la fiesta y el espectáculo. Después, en el caballo, el de La Quinta empujó con clase, fijeza y calidad. La misma calidad y nobleza que desarrolló, a más, en el último tercio, para suerte de su matador y también de la afición. Convencido como estaba de la posibilidad de abrir la puerta grande, Alberto Aguilar lució al toro citándolo desde lejos, dándole toda la ventaja para el animal noble que solicitó obedeció a las telas de su matador. Trasteo a más por ambos pitones, con tandas de mano baja, largo recorrido y suavidad. Se gustó el torero y gustó al público que siguió la faena con auténtica verdad y pasión. Buenas fueron las tandas en redondo. También importantes las del toreo al natural. Y por encima de todo, exposición del torero, honesta entrega y desnudez del alma. Arte y épica de la mano. Intensidad en la faena y también capacidad para administrar en cada momento lo que el bravo toro solicitó. Gran toro, sí señor, de los que reconcilian a uno con el espectáculo. Lástima la estocada caída porque por ello, no se le concedió el doble trofeo. Bien el presidente en la decisión a pesar de la bronca del público, aunque eso sí, ¿mantendrá el mismo nivel de exigencia en los próximos festejos? Esa es la gran pregunta… Oreja para Aguilar, de las que siempre se ha dicho que es de Ley y paso al frente de un torero honrado que siente el toreo como es.

Antes, con el tercero, dejó atisbos de sus intenciones ante un toro de nula entrega. Discreto en el saludo a la verónica, quitó después con el mismo lance tras dos varas en las que el toro embistió con poder, fijeza y transmisión. Una lástima que después cambiara en el último tercio, sin entrega ni condición. Mirón. Incierto. Revuelto en las intenciones. Con ese comportamiento, Aguilar solo pudo estar muy valiente y entregado. Cuajó faena por ambos pitones hasta donde el toro le dejó, exponiendo en cada pase y en cada suerte. El mal uso de la espada, aminoró un mayor eco de su actuación. Aun así, y al final de la tarde, seguimos pensando que el toque de atención de Alberto Aguilar en Valencia es de los destacados e importantes. Le debe servir.

El otro triunfador de la tarde fue el valenciano José Calvo. Oreja justa en su concesión por petición del público soberano pero ni el torero terminó de confiarse ni el toro sirvió para una faena rotunda de las que en algunas ocasiones nos tiene acostumbrados Calvo. Con este astado cuajó momentos muy lucidos y sentidos en redondo, con un toreo casi a cámara lenta, suave, gustoso y pausado, aunque siempre con la muleta a media altura pues si se le bajaba más la mano, el toro podía acusar falta de fuerzas. Eso deslució la rotundidad del trasteo. Remate torero, con gusto y exquisito empaque, que ayudó al triunfo. La estocada fue el colofón. Oreja. Con el que abría plaza, no tuvo opción alguna. Parado, borde, gazapón se cobró hasta una voltereta sin consecuencias. Imposible cualquier opción a lucimiento.

Completó cartel Tomás Sánchez que tuvo desigual suerte con el lote que le correspondió. A su primero le dio distancia, lo lució en la muleta e intentó cuajar un trasteo en el que finalmente el astado ni descolgó ni se entregó. Sólo aceptaba uno, dos pases y al tercero, ¡zas! de nuevo vuelta a empezar. Meritoria la tanda final sobre la diestra, en un toro al que le falta un tranco más para mejorar en su nota y servir claramente a su matador. Silencio. Y con el quinto, Sánchez vio cómo su ánimo, entrega, honestidad y valentía se estrellaban ante un complicado toro de La Quinta de desigual comportamiento y sin terminar de descubrirse. Faena larga con altibajos, cuajada hasta donde el toro le dejó, por ambos pitones y que nunca terminó de alzar vuelo ni emoción duradera. Ni un pero a la actuación de Tomás Sánchez y la forma de estar ante esta res. Dio todo lo que pudo dar de sí con semejante astado. Saludo desde el tercio.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

Valencia (3ª de abono): Oreja meritoria para Pascual Javier y otra muy importante que premia la actuación de Rafael Cerro




Valencia. Martes 19 de julio. 2ª de abono. Feria de San Jaime. Novillada picada. Un tercio de entrada. Se lidiaron seis novillos de la ganadería de Los Galos, propiedad de Simón Casas y María Sara, desiguales de presentación y mansos en líneas generales siendo muy complicados los lidiados en la segunda parte del festejo. Debutaron en esta plaza los novilleros Mario Alcalde y Rafael Cerro que sustituía al herido Sergio Flores.

Pascual Javier, oreja y vuelta.
Mario Alcalde, silencio y saludos.
Rafael Cerro, silencio tras aviso y oreja tras avisoValencia (Esp.).- La segunda novillada de las que componen el cartel de esta feria de julio, deparó una tarde de interés para el aficionado, que pudo calibrar desde el momento por el que atraviesa el más veterano de la terna, Pascual Javier hasta el buen concepto del toreo que atesora el más bisoño, Rafael Cerro, pasando por la mala suerte en el sorteo de Mario Alcalde quien apenas tuvo opciones para el triunfo.

El novillero valenciano, Pascual Javier, logró cortar un trofeo al que abría plaza, tras cuajar una faena completa con un final arrestoso, valiente y entregado a un deslucido novillo de Los Galos. Lo más artístico lo logró en el recibo a la verónica que interpretó con buen tempo, temple y compás, aunque el novillo no embistiese con calidad ni apenas humillación. Se rivalizó después en quites y tras un segundo tercio en el que se vino arriba el animal, llegó más templado al último tercio aunque sin terminar de estar claro. Necesitaba mando y dirección la embestida -en muchas ocasiones- descompuesta del novillo y Pascual Javier acertó en ocasiones a dominarla y en otras no. Seguramente por eso, la faena, aunque completa, se movió entre una lucha por intentar someter la embestida y por lucirse al mismo tiempo. Al final, lo más destacado que ayudó sin duda al corte del trofeo, fue esa valentía y entrega que siempre tuvo el novillero, y las ganas por asegurar desde el primer momento el triunfo. En el cuarto salió a redondear una tarde que se le puso de cara, pero no tuvo suerte con el novillo. Manso y sin fijeza, con marcada querencia a tablas, con estos mimbres tuvo que buscar la puerta grande que finalmente no se dio. Novillo muy complicado por ambos pitones que empaló sin consecuencias al espada y que puso muy cara su lidia. Se le pidió trofeo, más todo quedó en una vuelta.

El que fue la sorpresa agradable de la tarde fue Rafael Cerro. Ojo al novillero porque en su paso por Valencia ha dejado la sensación de estar ante un novillero que puede cuajar en un matador de toros. Cerro protagonizó una tarde donde el buen concepto de su toreo, las formas de interpretarlo, estar ante la cara del novillo, entrar a la suerte, salirse de ella, contemporizar la embestida del animal y dominar la escena, fueron las notas predominantes de sus dos actuaciones. Si bien estuvo en el tercero del festejo, mejor fue con el manso sexto, del cual nadie dio un duro por él. A este que cerraba plaza, le planteó un trasteo muy completo y medido en su metraje y concepción. Cerro fue hilvanando con paciencia y sin aburrirse, un trasteo por ambos pitones donde el toreo más despacioso, templado y suave lo realizó sobre la zurda. Jugó muy bien las muñecas. Desplazó con técnica pulcra la embestida del animal. Se gustó en cada pase e incluso se desmayó en alguno de ellos intentando eternizar el lance. Si un pero hay que apuntar a la faena, ese es el de la escasa emoción que transmitió el colaborador novillo, pero a pesar de ello, el resto lo puso este novillero. Compuso una obra muy interesante, de las que hacen que uno salga pensando que ahí hay un posible torero en potencia. La oreja que cortó es de las importantes, con peso específico por sí misma. Antes, con el tercero ya dejó a las claras como es su toreo. Comenzó muy toreramente por abajo la faena, sin crispación, templado, corriendo la mano, llevándolo con suavidad. Y así, poco a poco, fue construyendo un trasteo presidido por el temple, el buen corte torero y mejores sensaciones. No aguantó el novillo tanto sometimiento en guante de terciopelo, y ello, complicó el remate de la faena. Rafael Cerro estuvo por encima de la res y así lo demostró. El fallo a espadas, le privó de oreja. Cobró además, una voltereta aparatosa entrando a matar, afortunadamente sin consecuencias.

Completó cartel Mario Alcalde, a quien dentro de la mansada de Los Galos, le correspondió el peor lote. Mala suerte, es verdad. Con el manso segundo, corredor de los cien metros lisos por el ruedo, no entendió la lidia que debió darle, tapándole la cara y aguantándole en terrenos con nula querencia. Por ello, la faena se convirtió en una persecución de la res por todo el ruedo. Imposible lucirse así si se confunde la lidia a administrar. Y en el quinto tampoco pudo mejorar mucho más. Con un bravucón complicado y de malas intenciones que vendió cara cada una de sus arrancadas, el novillero suficiente hizo con estar delante de la cara de la res, intentando cuajar una faena que no existía. Fue muy complicado hilvanar serie posible y ante ello, solo pudo estar valiente, justificando su inclusión en esta feria.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

VALENCIA (2ª de abono): Puerta Grande para los novilleros sin picadores Cristian Climent y David González




Valencia (Esp.).- Cristian Climent se presentó en la plaza de toros de Valencia con el desparpajo y la frescura que uno espera encontrar en los chavales que empiezan; también con ese punto de picardía para saber buscarle las vueltas al eral cuando éste no anda precisamente sobrado de casta. Lógicamente, la capacidad de mejorar se le supone como el valor al soldado, pero lo hecho ayer en el coso de la calle Xàtiva, ilusiona a los parroquianos.

Con el primero de su lote, el de El Puig lo toreó con buen son por el pitón izquierdo, aprovechando la repetición y la calidad en las embestidas del eral, que buscaba como loco los adentros. Naturales llevando al toro metidito en la muleta y tirando de él con suavidad pero con un punto de rapidez; labor que, tras matarlo bien, fue premiada por el palco con la concesión de una oreja tras aviso. Con el que saltó en quinto lugar, otro eral manejable y mansito, se entendió mejor por el pitón derecho que por el izquierdo. El de Fuente Rey era más exigente por ese último y había que hacerle las cosas con decisión y muy seguido, sin apenas dudarle. La faena cobró vuelos a derechas y tras una estocada suficiente, el palco le otorgó la segunda oreja que le abría la puerta grande de par en par y, con ella, el camino de la esperanza.

David González también dejó buenas sensaciones en su debut en el «cap i casal». El madrileño demostró estar más toreado que sus otros dos compañeros de terna y resolvió la papeleta gracias a su mayor oficio delante de la cara de los erales de Fuente Rey. Al tercero de la tarde le planteó un trasteo medido y muy maduro en las formas para estar hablando de un becerrista. La faena se estructuró por el pitón derecho fundamentalmente. Tras pinchazo y estocada, su labor fue premiada con una oreja. Al que cerraba plaza, lo metió en la muleta gracias a su fe en el triunfo final. El de Fuente Rey se marchaba a tablas cada vez que podía y el madrileño supo sujetarlo en los medios para, de manera intermitente aunque eficaz, plantearle una obra de la que también obtuvo premio.

Santana, de vacío Peor suerte tuvo Antonio Santana. Cierto que pechó con el peor lote de la tarde, pero también que falló con la espada faenas con cierto son y mérito que, como las de sus compañeros, podían haber recibido mayor premio. El malagueño anduvo queriendo toda la tarde, pero le faltó confiar más en sus posibilidades. Al primero de la tarde le realizó una labor intermitente aunque interesante en algunos pasajes y con el cuarto acabó perdido por la falta de pujanza del eral.

Firmado: Ignacio García Campos
FUENTE: LEVANTE-EMV
Fotografía: Rafael MATEO

VALENCIA (1ª de abono): Oreja para Jesús de Valencia y David Galván




Domingo 17 de julio. Plaza de toros de Valencia. Novillada picada. Feria de san Jaime. Primera de abono. Un cuarto de entrada. Se lidiaron seis novillos de la ganadería de Los Azores, desiguales de presentación, justos de raza y de casta. Deslucidos en su conjunto. Pesos: 462, 463, 411, 441, 451 y 433 kilos. Debutaron en Valencia, la ganadería de Los Azores y el novillero jerezano David Galván.

David Galván, de tabaco y oro. Saludos tras aviso y oreja.
Jesús de Valencia, de burdeos y oro. Silencio tras aviso y oreja.
Jesús Duque, de blanco y azabache. Vuelta tras aviso y vuelta.

Valencia (Esp.).- La novillada picada que abrió oficialmente la feria de san Jaime, tuvo como triunfadores, tras cortar una oreja cada uno, a David Galván y Jesús de Valencia, antiguamente anunciado en los carteles como Jesús Chover. También pudo haber cortado trofeo el otro novillero de la tierra, Jesús Duque, pero el incomprensible comportamiento del presidente, tras una fuerte petición de oreja mucho más rotunda que el resto de las que se dieron en el festejo, privó al requenense de un trofeo meritorio, ganado con mucho tesón y esfuerzo ante un deslucido novillo, el tercero. La tarde además ofreció el aliciente de ver el debut en Valencia, de las reses del hierro de Los Azores, procedencia María José Barral y actualmente en manos del valenciano, Rafael Azor. Un encierro desigual de presentación y deslucido en conjunto, con raza y casta muy justas, que resolvieron el trance del debut muy discretamente. Ante el cuarto del festejo, el jerezano Galván cortó la oreja tras un trasteo valiente y firme, resuelto con seguridad y oficio, a pesar de no tener apenas emoción la embestida del novillo. La estocada en la cruz ayudó en la concesión del trofeo. El otro novillero triunfador, Jesús de Valencia, logró el trofeo en el quinto del festejo. Una oreja que premió la disposición de Jesús y varios momentos lucidos en el toreo en redondo. Se vació el espada, en una faena donde se le pudo ver más relajado, templado y seguro que anteriores ocasiones. Una actitud que también se dejó entrever en su primer novillo, al que siempre le hizo el toreo con mucha calma, buscando la pureza y mano baja, muy alejado de toda crispación.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

viernes, 13 de mayo de 2011

José Tomás reaparecerá en Valencia el dia 23 de Julio.después de 15 meses de recuperación.


a noticia más esperada del año taurino se producirá el próximo 23 de julio en Valencia, escenario elegido para la vuelta a los ruedos del genio de Galapagar, José Tomás. Así lo ha anunciado en rueda de prensa el empresario de la plaza de toros valenciana Simón Casas y el apoderado del diestro, Salvador Boix.

Fecha de emisión: 2011-05-12
Valencia (Esp.).- El mundo del toro andaba esperando la ansiada vuelta del diestro madrileño en esta temporada, deshojando los posibles escenarios de su regreso y será finalmente el coso valenciano, el que tendrá el honor y la suerte de ser testigo de este evento mundial. Así lo ha hecho público el apoderado del diestro Salvador Boix y el empresario de la plaza de toros de Valencia, Simón Casas en una rueda de prensa que ha tenido lugar en el Hotel Wellington de Madrid esta tarde. Una comparecencia pública en la que también ha estado presente el Diputado para Asuntos Taurinos de la Diputación de Valencia.

Con la vuelta a los ruedos de José Tomás, el genio de Galapagar reanuda su vida torera después de estar convaleciente más de un año como consecuencia de la grave cornada sufrida en 24 de abril de 2010 en la plaza de toros de Aguascalientes en el transcurso de la Feria de San Marcos.

Hasta el momento no se han dado a conocer más detalles de la composición final del cartel, aunque Salvador Boix sí ha confirmado que la temporada de José Tomás no sobrepasará los 12 festejos concluyendo en la feria de la Mercé en Barcelona y estando casi segura su presencia en los cosos de Valladolid, Bayona, Nimes, Linares, Almería entre otros.

Aunque los compañeros de cartel aun estan por determinar, se barajan en los mentideros taurinos los nombres del valenciano Vicente Barrera y la del sevillano Daniel Luque. Sí que está seguro que los toros reseñados para la vuelta de su torero a los ruedos, serán del hierro de moda y predilecto del diestro, los toros de Núñez del Cuvillo.

Texto: Agencias / Alfonso Sanfeliu
Fotografía: Rafael MATEO

miércoles, 27 de abril de 2011

Presentación a los medios de comunicación el histórico mano a mano ganadero Miura-Victorino que se celebrará el sábado 7 de mayo


En un concurrido acto celebrado este mediodía en el Hotel Gran Meliá Colón de Sevilla, el diputado de Asuntos Taurinos de la Diputación de Valencia Isidro Prieto, y los responsables de la empresa del coso valenciano, Simón Casas Production -en las figuras de Santiago López y Nacho Lloret-, han presentado a los medios de comunicación el histórico mano a mano ganadero Miura-Victorino que se celebrará el sábado 7 de mayo en la capital levantina. El acto ha contado también con la presencia de los ganaderos, así como de los diestros Manuel Jesús "El Cid" y Juan José Padilla, anunciados en el cartel.

En primer lugar tomó la palabra Nacho Lloret, que presentó a los integrantes de la mesa y como gerente de la empresa manifestó que "es un honor formar parte de un evento de esta categoría. Sin duda se trata de un acontecimiento histórico y sólo haber conseguido hacer la foto de hace unos instantes con ganaderos y figuras del toreo de esta talla es muy necesario para la Fiesta, más en estos momentos". Lloret, prosiguió afirmando que "como empresarios, no nos queda otra que poner todo de nuestra parte para que el aficionado a los toros se motive e ilusione con su Fiesta. Además de anunciar un cartel como el de hoy, es la obligación de todos comunicarlo y por eso agradezco la presencia de los protagonistas del cartel así como la de los medios de comunicación".

En su turno de palabra el matador de toros y apoderado Santiago López, miembro de la empresa Simón Casas Production, fue tajante al afirmar que "no debemos caer en el error de olvidar lo importante que es la rivalidad en el toreo. Hacen falta menos besos entre los toreros en el patio de cuadrillas y más gestos como éste".

Ante una nutrida representación de medios y personajes del mundo del toro que llenaron el salón Galería del hotel sevillano, el ganadero Victorino Martín Andrés fue breve pero incisivo declarando que "sólo me plantearía hacer algo así con la ganadería de Miura", mientras que su hijo Victorino Martín García declaraba que para su divisa "se trata de un honor pero a la vez un reto este mano a mano. Es justo reconocer el mérito que ha tenido Simón Casas confeccionando el cartel. Esperamos lo mejor de una corrida que reúne un grandísimo interés y que la afición de una plaza de la categoría de Valencia la pueda disfrutar".

Eduardo Miura -que estuvo acompañado por su hermano Antonio- declaró que la idea del mano a mano es extraordinaria y digna de repetirse pero, eso sí, "no demasiadas veces, porque esto es algo histórico y no se puede caer en la reiteración".

Por su parte, los diestros Manuel Jesús "El Cid" y Juan José Padilla, encargados de estoquear los toros de las dos legendarias divisas junto al valenciano Ángel de la Rosa, bromearon en un ambiente distendido sobre cuál de los dos se alzaría en triunfador del festejo. El Cid declaró que "es la primera vez en mi vida que voy a matar un toro de Miura. Creo que las figuras del toreo siempre se han caracterizado por realizar gestos y a mí me apetecía hacerlo".

Cerró el acto el diputado Isidro Prieto manifestando que "para la Diputación Provincial de Valencia es un honor presentar un cartel de esta envergadura en Sevilla y en plena Feria de Abril. Nuestro objetivo es colocar a Valencia a la vanguardia del toreo y no hay duda de que iniciativas como este mano a mano ratifican que lo estamos consiguiendo. Por eso es de justicia agradecer a la empresa el esfuerzo realizado y ahora sólo queda que la suerte, algo tan importante en el toreo, nos permita vivir en nuestra plaza una grandiosa tarde de toros".


NOTA DE PRENSA
Gabinete de Comunicación de la plaza de toros de Valencia
www.torosvalencia.com
prensatorosvalencia@ono.com

jueves, 24 de marzo de 2011

Valencia (10ª de abono): Deslucida novillada matinal donde se vio el buen corte de Silveti y López Simón


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Crónicas Feria de Fallas y Temporada 2011

Domingo 20 de marzo 2011 (10ª de abono)



Valencia (10ª de abono): Deslucida novillada matinal donde se vio el buen corte de Silveti y López Simón


Valencia. Feria de Fallas. 10ª de abono. Novillada picada. 20 de marzo de 2011. Mañana soleada y apacible. Menos de un cuarto de entrada. Se han lidiado novillos de la ganadería Guadaira desiguales de presentación aunque bonitos, el 2º y el 5º más hechos. En líneas generales con clase y cierta calidad pero con poca fuerzas y justa raza y casta. Solo destacó el segundo, un novillo con más transmisión aunque también marcado por la justeza de fuerzas. El 3º y el 4º deslucidos y complicados.

Miguel Giménez, silencio y saludos.
Diego Silveti, saludos y saludos tras aviso.
López Simón, vuelta y saludos.



Valencia (Esp.).- El festejo matinal posterior a las fallas se dejó notar en el tendido de la plaza, al registrar tan sólo un cuarto justo de entrada. Mañana amable y fresquita en la que se pudo ver el estado de los novilleros actuantes, Miguel Giménez, Diego Silveti y López Simón. Tres estilos diferentes de entender y ver la vida, que pudieron cortar trofeos si no llega a ser por la espada y en algunas ocasiones por el comportamiento de los de Guadairas. Un encierro desigual de presentación, con cierta clase y nobleza pero justo de raza, casta y sobre todo, fuerzas. Resultaron complicados el 4º y 5º y fue un buen novillo el segundo.


Con este segundo, Diego Silveti a punto estuvo de lograr cortar trofeos, en una matinal que si acierta con la espada podría haber sido de puerta grande para el mejicano. Ante el novillo más serio, y con más trapío del encierro lo veroniqueó con temple, jugando los brazos con suavidad, ganando terreno y luciéndose con torería. Buen inicio capotero a un novillo que acudía con franqueza a las telas y lo hacia además con calidad y buen son. Quitó por chicuelinas ajustadas y con gusto torero, López Simón, que tuvo que bregar además, con el viento, muy impertinente durante la mañana y elemento condicionante de las lidias de estos muchachos antes sus respectivas reses. Con el novillo a más durante la lidia, llegó a la muleta con codicia templada, embistiendo con clase y repitiendo, lo que posibilitó que el mejicano se gustase y gustase en su interpretación del toreo. Tandas en redondo a más, con el novillero confiado y buscando el triunfo. También toreó al natural, pitón por el que el novillo se empleaba mejor, cuajando así un trasteo serio, completo y bien estructurado. Estuvo Silveti asentado y confiado. Buscó siempre el cite de frente. Interpretó su toreo clásico de buena factura, que lo hace apetecible para volverlo a ver. Lástimas el error con la espada porque habría cortado trofeo.

Con el otro, el quinto, otro novillo serio y cuajado, lo recibió a la verónica, luciéndose gracias a la calidad del animal y su buen son. Quite variado, después de la suerte de vara, correspondido con otro quite por tafalleras de López Simón a pies juntos y sin enmendar terreno. Llegó el novillo con franqueza y calidad al último tercio, pero con las fuerzas justas. Por eso tuvo que plantear una faena en la que cuidó del astado e intentó cuajar trasteo semejante al anterior. No fue posible. Y se convirtió en un último tercio donde predominó la valentía y disposición del novillero por encima de la res venida a menos. Lo intentó por ambos pitones exponiendo con el novillo finalmente, complicado. Estuvo valiente y si no llega a ser de nuevo, por el fallo a espadas, se le habría premiado con un trofeo.

Otro que destacó fue el novillero López Simón. Se le vio madurando ante la cara del novillo con un lote muy en la línea del encierro, nobles y con clase pero bajos de raza, casta y sobre todo, fuerzas. Estas últimas, las fuerzas, marcaron la lidia de la res y su posterior faena, logrando cuajar un trasteo donde lo más destacado vino en una tanda en redondo muy firme y con mucha voluntad. El novillo, deslucido, y el viento, molesto en este acto de la lidia, complicaron este trasteo largo pero valiente de López Simón. Fue difícil hacer una faena vibrante y de emoción. Y meritorio estuvo el novillero que con estas condiciones no se aburrió y siguió hasta el final buscando cualquier instante de lucimiento. Natural en pases sueltos de trazo bonito que se quedaron perdidos en una faena a la que le faltó hilván, como consecuencia de la falta de celo de la res. Se le pidió oreja mayoritaria e incomprensiblemente, el presidente no se la concedió.


Con el que cerró plaza lo recibió con la muleta de rodillas y en el centro del platillo, pero siempre se defendió el mansito jabonero, y por este motivo resultó complicado cuajar una faena con argumento, solidez y estructura. Siempre protestando en el embroque, la aparición del viento hizo el resto, para ser casi imposible poder lucirse con el descastado, desrazado y mansurrón Guadaira. No rompió a mejor la actuación y al final, solo pudo estar firme y con ganas.

La actuación del valenciano Miguel Giménez gustó en conjunto. Al primero de su lote lo recibió a la verónica buscando con temple y con gusto el lucimiento. Y le cuajó un trasteo en el que tuvo que medir las escasas fuerzas de la res y administrar la clase que tuvo en sus embestidas. Buen inicio torero, cuidándolo por abajo para continuar al natural llevándolo con soltura y con buenas maneras. Centrado durante toda la actuación fue bajando la mano hasta el límite para lograr un mayor lucimiento. Siempre tuvo que llevarlo sin apreturas para que no claudicara más pero aun así, fue cuajando faena de interés. Al natural también buscó la profundidad, de uno en uno, con clasicismo. Faena completa por ambos pitones que si no tuvo mayor emotividad fue por las condiciones del animal.


Y con su segundo, salió a resolver la tarde consciente de lo complicado que es esto y la oportunidad tan grande que es estar anunciado en una plaza como Valencia y en fallas. Larga cordobesa de rodillas seguidas de un ramillete de verónicas. Se le vio decidido y con muchas ganas de triunfar. Después, con la muleta, el mansito de Guadaira no ayudó más, por la poca fuerza que tenía. Comienzo torero y esforzado por abajo en tablas, con un viento molesto que condicionó el último acto de esta lidia. Lo intentó al natural y en redondo, siempre citando de frente y buscando la pureza, pero fue complicado hilvanar un trasteo compacto y con argumento. Faena sin coger vuelo, presidida por la voluntad de Giménez, que terminó siendo un intento de quiero y no puedo. A pesar de todo se le vio una cierta progresión.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO


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