lunes, 15 de agosto de 2011

VALENCIA (1ª de abono): Oreja para Jesús de Valencia y David Galván




Domingo 17 de julio. Plaza de toros de Valencia. Novillada picada. Feria de san Jaime. Primera de abono. Un cuarto de entrada. Se lidiaron seis novillos de la ganadería de Los Azores, desiguales de presentación, justos de raza y de casta. Deslucidos en su conjunto. Pesos: 462, 463, 411, 441, 451 y 433 kilos. Debutaron en Valencia, la ganadería de Los Azores y el novillero jerezano David Galván.

David Galván, de tabaco y oro. Saludos tras aviso y oreja.
Jesús de Valencia, de burdeos y oro. Silencio tras aviso y oreja.
Jesús Duque, de blanco y azabache. Vuelta tras aviso y vuelta.

Valencia (Esp.).- La novillada picada que abrió oficialmente la feria de san Jaime, tuvo como triunfadores, tras cortar una oreja cada uno, a David Galván y Jesús de Valencia, antiguamente anunciado en los carteles como Jesús Chover. También pudo haber cortado trofeo el otro novillero de la tierra, Jesús Duque, pero el incomprensible comportamiento del presidente, tras una fuerte petición de oreja mucho más rotunda que el resto de las que se dieron en el festejo, privó al requenense de un trofeo meritorio, ganado con mucho tesón y esfuerzo ante un deslucido novillo, el tercero. La tarde además ofreció el aliciente de ver el debut en Valencia, de las reses del hierro de Los Azores, procedencia María José Barral y actualmente en manos del valenciano, Rafael Azor. Un encierro desigual de presentación y deslucido en conjunto, con raza y casta muy justas, que resolvieron el trance del debut muy discretamente. Ante el cuarto del festejo, el jerezano Galván cortó la oreja tras un trasteo valiente y firme, resuelto con seguridad y oficio, a pesar de no tener apenas emoción la embestida del novillo. La estocada en la cruz ayudó en la concesión del trofeo. El otro novillero triunfador, Jesús de Valencia, logró el trofeo en el quinto del festejo. Una oreja que premió la disposición de Jesús y varios momentos lucidos en el toreo en redondo. Se vació el espada, en una faena donde se le pudo ver más relajado, templado y seguro que anteriores ocasiones. Una actitud que también se dejó entrever en su primer novillo, al que siempre le hizo el toreo con mucha calma, buscando la pureza y mano baja, muy alejado de toda crispación.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

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