jueves, 24 de marzo de 2011

Valencia (6ª de abono): Manzanares malogra con la espada una importante puerta grande


Crónicas Feria de Fallas y Temporada 2011

Jueves 17 de marzo 2011 (6ª de abono)



Valencia (6ª de abono): Manzanares malogra con la espada una importante puerta grande


Valencia. Feria de fallas. 6ª de abono. 17 de marzo de 2011. Lleno. Tarde apacible con sol. Se lidiaron seis toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo desiguales de presentación con algunos muy justos de trapío. En líneas generales encierro con clase y nobleza pero con las fuerzas muy justas y alguno de ellos desrazados.

Morante de la Puebla, saludos y silencio.
José Mª Manzanares, oreja y saludos y tras aviso.
Daniel Luque, silencio en ambos.



Valencia (Esp.).- La excesiva generosidad con el toro de Cuvillo que hacía quinto, le pasó factura a José María Manzanares. Tenía en su estoque la puerta grande en Valencia, con la posibilidad de cortar un doble trofeo al noble y enclasado toro de Cuvillo pero finalmente el gozo y la esperanza del público en un pozo. El animal, justo de fuerzas condicionó la faena del alicantino, pero señores, qué final de faena. Necesitaba el joven diestro una actuación así en la capital levantina y a fe que lo logró. Al menos, redonda fue. Intensa en su final también. Y de emoción y gusto extraordinario, también. Faena completa en su concepción. Realizada con paciencia, ciencia, temple, tempo y buen son, cuidando la embestida del animal. Esas últimas tandas de trasteo, como les cuento, fueron de cincel y obra de arte.

Vale, es cierto también que tuvieron que ser tandas a media altura, cuidando la endeblez del astado pero una vez salvados estos inconvenientes con el acierto y oficio de Manzanares, lo que hizo José Mari fue orfebrería pura. Lo mejor de la feria en este final de faena. Mentón hendido y pegado al cuerpo, medio pecho llevando la embestida, gigante el torero toreando sobre las puntas de los pies y en eso, el mando y el temple de sus muñecas hicieron el resto. Genio. Simplemente genio en tarde de genios y pugna con el fenómeno de la Puebla.

Después, no se comprende esa ventaja dada al toro, recibiéndolo con los honores en la suerte suprema. No mereció nunca el de Cuvillo tal honor, pero así lo quiso el diestro y lamentablemente perdió el órdago.


Antes, con el segundo, ya dejó a las claras las ganas que tenía de dar ese paso más en su carrera, confirmado hoy, en Valencia. Se vació literalmente en busca del triunfo que le llegó con la concesión del único trofeo de la tarde. A este noble y enclasado astado, le cuajó una nueva faena cimentada en la paciencia, las ganas por agradar y sobre todo por interpretar el toreo que lleva dentro, sea como fuere la res. Flojo era el toro, es también verdad, pero con estos mimbres y teniendo en cuenta el comportamiento del animal, fue cuajando un trasteo completo por ambos pitones donde lo mejor vino en redondo y que estuvo rematado con una contundente estocada que por sí sola mereció el trofeo. El resto de su actuación ya la conocen, toreo de cante hondo, con un lamentable error a espadas.


El otro genio, el de la Puebla salió animoso en el primero de su lote, con lances a la verónica mecidos, templados, ganando terreno y con gusto. Todo el público quería ver a Morante y todos empujaron al maestro para deleitarse junto a él en una gran tarde de toros. Pero no llegó ese triunfo. Ya saben que las musas a veces abandonan al torero o bien el torero no lo ve claro o como en este caso, los toros, no le propiciaron las embestidas suficientemente idóneas para cincelar su arte y desnudar su alma. Cuando no lo vio claro en la muleta, decidió abreviar, aunque el inicio torero en el estribo, los pases en redondo acompañando la embestida y esos pellizcos o calambrazos que da el alma cuando ven al de la Puebla estirarse, se percibieron y vivieron. Bajó la intensidad del trasteo y después ya se vino todo abajo. Fallo a espadas y saludos justos desde la raya correspondiendo la cariñosa ovación del público.

Con el cuarto sí que no hubo forma de verle como la gente hubiera querido. Se le dio en exceso al toro en varas. Muy fuerte el tercio que sin duda pasó factura en el comportamiento del animal y así llegó él, sin humillar, sin gracia en la embestida, sin clase apenas y emoción. Con esos mimbres, este genio no se anduvo por las ramas y abrevió. Silencio.


El tercer espada anunciado, Daniel Luque dejó bien claro -no hay que negárselo- la disposición con la que vino a Valencia para dar la cara en uno de los carteles estrella de la feria. Con el noble y enclasado tercer toro, tuvo que hilvanar un trasteo voluntarioso y dominador ante un astado que se vino abajo también y se acabó rajando. Al final, fue tan poco lo que pudo decir ante la res, que el público le pidió que abreviase.

Cerró plaza un nuevo Cuvillo con clase, noble y calidad pero de nuevo justo de fuerzas. Tan es así, que terminó cortando el viaje, apagándose y siendo anodino en su embestida. Ante él, Luque estuvo otra vez dispuesto, valiente, entregado en busca de puntuar en plaza de primera, y concienciado de la oportunidad que se le brindó, pero finalmente no pudo ser. La estocada defectuosa le privó posiblemente de un triunfo mayor.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO



volver subir

Valencia(5ª de abono): Cuatro toros, un milagro y un regalo


Crónicas Feria de Fallas y Temporada 2011

Miércoles 16 de Marzo (5ª de abono)



Valencia(5ª de abono): Cuatro toros, un milagro y un regalo


Valencia. Feria de Fallas. Miércoles 16 de marzo de 2011. 5ª de Fallas. Algo más de media entrada. Toros de Fuente Ymbro, bien presentados aunque de desiguales hechuras. Conjunto encastado entre los que destacó el más completo, el 2º, ovacionado en el arrastre. Noble y con clase aunque flojo el 3º; noble y a más el 5º; encastado y exigente el 6º. Más deslucidos 1º y 4º.

Curro Díaz, saludos en ambos.
Matías Tejela, silencio tras aviso y oreja.
Rubén Pinar, silencio en ambos.





Valencia (Esp.).- En términos pugilísticos, la corrida de Fuente Ymbro ha ganado a los puntos a Matías Tejela y Rubén Pinar, que han enlotado los cuatro toros con más posibilidades del encierro, cada uno con sus matices, con sus cualidades y defectos, pero todos con un fondo de casta que les ha permitido venirse arriba a lo largo de su lidia. Cuatro toros.

El que peor parado ha salido del sorteo ha sido el linarense Curro Díaz, que a su vez ha salido milagrosamente indemne tras sufrir una horrorosa voltereta al entrar a matar al cuarto toro, cayendo con todo el peso de su cuerpo sobre el cuello. La caída ha recordado a viejas tragedias aunque gracias a Dios todo ha quedado en un susto. Un milagro.

El único trofeo lo ha paseado Matías Tejela en el quinto, un toro que no ha acabado de definirse hasta el último tercio pero que ha terminado rompiendo a embestir con largura y temple por ambos pitones. La faena del diestro complutense no ha pasado de correcta, con demasiadas irregularidades en el trazo de las series y sin terminar de aprovechar las profundas embestidas que le regalaba el pupilo de Ricardo Gallardo. Si al conjunto le faltaba mucho para ser merecedor de una oreja, la estocada en los bajos terminó por restar valor a lo realizado por Tejela, que sin embargo vio como el dadivoso público valenciano le premiaba con una más que generosa oreja. Un regalo.

Antes, en su primero, Tejela sorteó el animal más completo del encierro de Fuente Ymbro. Un animal que cumplió en el caballo y que ya en banderillas comenzó a galopar y embestir con franqueza por ambos pitones. El madrileño se enfrascó en una faena sin estructura ni orden, amontonándose y sumando pases sin poco orden y concierto. Al trasteo le faltó unidad y un punto de reposo que nunca supo aplicar Matías Tejela. Son ya muchas las oportunidades dadas a un torero que no le salva la orejita conquistada en el mentado quinto.

Rubén Pinar ha enlotado un lote distinto, un primero noble y con clase y un sexto más encastado y exigente. Ese tercero fue un toro ancho de sienes que denotó flojedad en los primeros tercios pero que demostró tener un fondo de casta que le permitió seguir pidiendo guerra y regalando embestidas francas. Rubén Pinar no ha demostrado que el invierno le haya permitido evolucionar y madurar en su torero. Volvió a demostrar que tiene temple y sabe ligar los muletazos, pero sin embargo sigue asumiendo poco compromiso en los embroques. Para levantar algún aplauso tuvo que recurrir a los ya consabidos circulares. A pesar de una leve petición de oreja, finalmente el albaceteño se tuvo que conformar con saludar una ovación ya que se pinchó antes de agarrar la estocada definitiva.

El sexto fue un toro de apostar, encastado y nada fácil. Tuvo el defecto de esconder la cabeza entre las manos en los comienzos de las tandas, pero cuando se decidía a tirar para adelante se quería comer la muleta de Pinar. El joven diestro se ha mostrado afanoso pero al trasteo le ha faltado mayor continuidad y temple en esta ocasión. Falló a espadas y todo quedó en un silencio respetuoso.

Quien ha tenido el lote de menos prestaciones ha sido el linarense Curro Díaz. Su primero, un animal bien hecho, se aquerenció pronto y tuvo mejores principios que finales en sus embestidas. Curro brilló en un inspirado inicio de faena que no tuvo continuidad al irse quedando cada vez más corto el toro en sus embestidas.

El cuarto se desfondó pronto y Curro sólo pudo mostrarse pulcro y aseado en una labor en la que se le vio cómodo pero sin eco en los tendidos. La caída a la hora de agarrar la estocada, como ya contamos, pudo tener peores consecuencias que las que finalmente tuvo.

Texto: Sixto Naranjo
Fotografía: Rafael MATEO


volver subir

miércoles, 16 de marzo de 2011





Crónicas Feria de Fallas y Temporada 2011

Martes 15 de marzo 2011(4ª de abono)



Valencia (4ª de abono): Oreja para Juan Bautista y Leandro con los de Alcurrucén


Valencia. Feria de Fallas. 4º festejo de abono. 15 de marzo de 2011. Media plaza. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Alcurrucén bien presentados y con cuajo. Serio encierro. De comportamiento desigual, fueron mansos en el caballo prácticamente todos. El tercero, el quinto y el sexto se dejaron torear y tuvieron clase.

Miguel Abellán, silencio tras aviso y silencio.
Juan Bautista, silencio y oreja.
Leandro, silencio tras aviso y oreja tras aviso.



Valencia (Esp.).- El cuarto festejo de la feria de fallas se medio-arregló al final con los dos toros lidiados en quinto y sexto lugar, si bien hubo alguno más que en mejores condiciones climáticas -con nada de viento- hubieran servido y lucido. Encierro de Alcurrucén, excelentemente presentado, con variedad de morfología dentro del propio encaste, pero que no resultó todo lo bueno que hubiésemos deseado. Mansos en líneas generales en el caballo, también es cierto que tuvieron clase en el último tercio, sobre todo el tercero, el quinto y el sexto, dejando estar a sus matadores ante sus caras.

El vallisoletano Leandro a punto estuvo de salir a hombros si no llega a fallar con la espada en el tercero de la tarde, pues a él fue a parar el mejor lote del festejo. El estrepitoso error con la tizona aún debe estar lamentándolo por marchársele ese triunfo. No obstante, Leandro volvió a dejar muestras de su buen concepto del toreo y su forma de interpretarlo, con gusto, con finura y pulcritud. A este tercero intentó con suerte irregular, encontrar el lucimiento pero el comportamiento del toro, que llegó con las fuerzas justas, hizo que al final no pudiese cuajar un trasteo de altura. Lo mejor lo hizo al natural en varias tandas en las que le bajó la mano, lo templó y se gustó. Faena bonita en conjunto y templada. Después, se estropeó todo con el acero.

Con el que cerró plaza, también con calidad y buen son en la muleta, cuajó un trasteo emotivo y de buen trazo, muy jaleado por un público amable y agradecido al esfuerzo y la generosidad del espada. No obstante casi nunca pudo bajarle la mano convincentemente porque el toro anduvo sin definirse en la embestida y con las fuerzas más justas. La estocada entera y ese regusto que dejó en el público valenciano le valió para pasear un trofeo.

El otro triunfador del festejo fue el francés Juan Bautista después de animarse a cuajar trasteo con el enclasado y templado quinto. Faena en la que los mejores momentos vinieron en el toreo en redondo y que tras una estocada logró alcanzar el premio. Antes, con el segundo, ya dejó su impronta de torero clásico como lo es -todos lo sabemos-, comenzando la faena llevándolo por bajo, templado, con dominio y sometimiento que hizo presagiar un trasteo lleno de buen toreo, pero que terminó diluido porque al astado le falto resolver en el último tranco.

El más veterano, Miguel Abellán tuvo que pelearse en el que abrió plaza contra el viento y contra la res, realizando un esfuerzo honesto y honrado por justificar su cartel y trayectoria. No dudó en sobarlo hasta poder robarle algún momento bueno y no hay que apuntar ningún pero a su actuación, pues suficiente hizo con pechar con un toro justo de fuerzas y manso, además de vérselas con un viento huracanado que mandaba sobra la muleta como su fuese un papel. Con el cuarto tampoco pudo hacer mucho, intentándolo en el toreo al natural. Dispuesto toda la tarde, terminó su actuación con la sensación, al menos, de no haber dado un paso atrás en su recuperación. Otra vez habrá más suerte.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotógrafo: Rafael MATEO



volver subir

Lunes 14 de marzo 2011 (3ª de abono)



Valencia (3º de abono): Oreja por coleta en la primera novillada fallera


Valencia. Feria de Fallas. 3ª de abono. 14 de marzo. Un cuarto justo de entrada. Se han lidiado seis novillos de la ganadería de Javier Molina, justos de raza y de casta. Mansos y deslucido en líneas generales también resultaron en su mayoría flojos. Destacó el lidiado en segundo lugar por bravucón y con genio. Debutó el valenciano Jesús Duque.

Thomas Duffau, saludos y oreja.
Juan del Álamo, oreja y saludos tras aviso.
Jesús Duque, palmas tras aviso y oreja tras aviso.



Valencia (Esp.).- Tres orejas en una novillada y repartidas a una por coleta debería ser motivo más que suficiente para estar contentos y satisfechos con el resultado del festejo, pero lo realmente cierto que es que no se salió del coso valenciano con esa sensación. Y todo ello por varios factores a tener muy en cuenta en esta novillada fallera: un clima gélido y a contra estilo para un festejo taurino, una pobre entrada que raspó justo el cuarto de aforo, un viento muy molesto que condicionó desde el principio la lidia y las faenas de los novilleros, un ganado manso, descastado, muy justo de raza que tuvo poco recorrido y movilidad excepto el segundo que fue bravucón y con genio, y una terna que si bien buscó el triunfo, salvo Juan del Álamo -más hecho y cuajado-, los dos espadas que completaron el cartel demostraron que aún les falta para llegar a cuajar una tarde de responsabilidad como la de hoy.

Así las cosas, en este tercer festejo de la feria fallera el que dio un paso al frente en su trayectoria profesional fue el salmantino Juan del Álamo tras verse las caras con un novillo bravucón, complicado y con genio que llegó muy espabilado a la muleta. A este lo lanceó a la verónica con mano baja, con coraje, con entrega, con emoción que hizo que arrancara una sincera ovación al respetable. Después, con la muleta, fue haciendo el novillo hasta desengañarlo, primero por el complicado pitón izquierdo para después torear con un poco más de comodidad sobre la diestra. Faena de menos a más, seguida con interés por todos los presentes pues fue de emoción al ver que en cada arrancada del novillo, todo podía ocurrir, desde el buen pase al percance. En esa tesitura logró ir cuajando un trasteo dispuesto y honesto donde se le vio mucho oficio y solvencia. Incluso pudo lucirse en redondo con una tanda por abajo y de recorrido largo que completó su responsable actuación. Oreja.

Con el quinto la historia cambió a pesar de buscar en todo momento esa puerta grande. Al manso novillo intentó cuajarle faena luchando contra su incerteza, el viento fuerte que soplaba en el tercio y los elementos. Así, tuvo Juan que vérselas con todos ellos y luchar por un trofeo que no pudo finalmente cortar. Estuvo muy valiente y honrado. Ni un pero a su actuación por esos motivos. Y terminó por dejar en el público la sensación de haber visto un novillero que esta ya casi maduro.

El francés Duffau toreó muy bien en líneas generales pero nunca terminó de conectar con el público. No sabemos si se contagió del gélido frio que hizo durante toda la tarde porque si bien es cierto que desarrolló un concepto del toreo bien entendido, pulcro y académico, todo ello estuvo falto de emoción y pellizco. Excesiva mecánica en la interpretación de los pases con el brazo demasiado rígido en ocasiones y en otras incluso demasiado despegado del cuerpo. Lo más torero fue esa faena completa por los dos pitones pero carente de calidez o emoción en el cuarto, donde cortó una oreja que premió su labor en conjunto durante toda la tarde. Con el que abrió plaza, poco pudo realizar con un novillo de corto recorrido, manso y flojo que estuvo siempre a la defensiva. Lo intentó por ambos pitones pero el lucimiento no pudo darse. Saludó al final de su actuación.

Completó el cartel Jesús Duque debutante en este coso. También él, cortó un trofeo al último de la tarde, más por la entrega, disposición y honestidad demostradas al afrontar el reto de debutar en Valencia que por el fondo de su torero interpretado esta tarde. Al que cerró plaza con el que obtuvo premio, le hizo una faena esforzada sobre ambos pitones pero de irregular calidad. Siempre con la muleta alta, echando el novillo hacia fuera y citándolo también en muchas ocasiones por fuera, le faltó acople en mucho momentos. Estas carencias -que deberá pulir poco a poco- resultaron tapadas por la entrega que puso en la búsqueda del triunfo. Sólo le bajó la mano al final del trasteo y ahí fue, donde el público se entregó con el torero sin ambages. Estocada delantera y oreja que mantiene viva su ilusión.

En el novillo del debut, el tercero, estuvo también muy decidido con ganas de agradar y convencer al público, aunque no tuvo suerte con el astado y tampoco él se decidió a hacerle el toreo según los cánones. Falta de reunión, muleta a media altura con el novillo llevado en la periferia, hizo que el trasteo finalmente no calara en el público. Mató mal y perdió toda posibilidad de triunfo.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO


volver subir

Valencia 2º de abono: Oreja para Paquirri y El Fandi


Crónicas Feria de Fallas y Temporada 2011

Domingo 13 de marzo 2011 (2ª de abono)



Valencia (2ª de fallas): Oreja para Paquirri y Fandi en el segundo festejo


Valencia. Feria de Fallas. 2º de abono. Tres cuartos de entrada. Se han lidiado cinco toros de Jandilla y uno (6º) de Vegahermosa desiguales de presentación. Encierro, en conjunto, bajo de casta, raza y con las fuerzas justas, muy deslucido. Sólo destacó el cuarto de la tarde con mejor son, nobleza y calidad. Fue un buen toro.

Paquirri, silencio y oreja.
El Fandi, silencio y oreja.
Alejandro Talavante, silencio y silencio tras dos avisos.



Valencia (Esp.).- Tarde sin historia la que se vivió en este segundo festejo de la feria fallera valenciana, a pesar de las dos orejas que cortaron Paquirri y Fandi en el cuarto y quinto toro de la tarde. Trofeos generosos, baratos, que nunca se debieron dar, atendiendo a una mínima exigencia desde el palco, máxime cuando estamos en una plaza de primera, y pesar de que con el reglamento en la mano, las dos peticiones fueran mayoritarias. Hay que ser más riguroso, por favor. Es cierto que fue la concesión del pueblo soberano, no hay discusión, pero con su decisión y comportamiento de hoy, ha hecho un flaco favor al prestigio de la plaza y a la historia de la tauromaquia en Valencia. Hacía tiempo que uno no salía tan descorazonado después de ver el esperpéntico espectáculo de premiar una faena efectista coronada con un memorable bajonazo y una faena ramplona, fácil, acelerada e irregular cuajada en la periferia, como lo fue la del quinto. Después de esto, casi no quedan fuerzas para defender una Fiesta que aun pienso que es inigualable.

El encierro de Domecq en sus dos hierros, Jandilla y Vegahermosa, resultó un muestrario desigual de presentación y muy bajos de casta y raza. Inservibles para la lidia dada la escasez de fuerzas los tres primeros del festejo. El cuarto fue el más claro de todos, con un buen comportamiento al tener más fuerzas, y ser noble, con clase y recorrido. Fue un buen toro. De igual modo que lo fue el quinto, aunque al final acabase parado. No fue, ciertamente la tarde de Domecq en Valencia que de nuevo dio al traste con un festejo que se presumía al menos festivo y amable. Así resulta muy complicado defender una fiesta que es preciso cuidar entre todos. Absolutamente entre todos. ¿Verdad Domecq?

En lo netamente artístico poca historia que contar de la terna actuante. El veterano Paquirri estuvo fiel a su concepto del toreo amable y sobre todo buscando la aprobación de la galería. Un público entregado a los encantos del matador que jalearon lo que se debía y lo que no. Con el deslucido que abrió plaza poco pudo hacer, es verdad. Faena sin emoción, muy voluntariosa que buscó agradar y no aburrir, más nada de ello se pudo conseguir. Y con el cuarto, el mejor del encierro, fue muy irregular en el planteamiento de la faena. Lo intentó por ambos pitones. Cierto. Y buscó cuajar tandas en redondo y al natural, más ninguno de los intentos fraguó en instantes llenos de arte o gusto. Nada de ello vimos a pesar de la amabilidad con la que jaleó el público la actuación de Paquirri. Gustó al público porque conectó con él, pero de toreo macizo, lleno de enjundia, gusto y señorío, nada de nada. El colofón vino además, con ese infame bajonazo. Aunque la sorpresa fue la oreja que se le concedió. Increíble pero cierto.

El otro triunfador fue el granadino Fandi ante el quinto de la tarde. Oreja como premio a un trasteo ligerito de pies, falto de colocación, cite en la periferia y conducción de la embestida por la afueras. Muy irregular en su ejecución. Aun así, miren por dónde, el público le premió con una oreja. No salimos aún, del asombro. Antes, con el segundo, lo más destacado vino con el recibo de capote, bullidor, alegre, acelerado. Actuación que siguió en la misma línea en banderillas para desembocar en una faena que nunca existió, a tenor de los desajustes entre toro y torero. Siempre por fuera, aliviando la embestida agónica del mulo de Jandilla, el diestro y la faena estuvo sin acople y sin hilván. Redondeó tamaña actuación un nuevo bajonazo en toda regla.

Y completó el cartel Alejandro Talavante que llegó con la expectación de sus actuaciones en Olivenza y la temporada americana, más nada de ello confirmó en plaza de primera. Silencio en el lote fue el resultado a una tarde en la que nunca se le vio confiado, seguro y convencido de lo que estaba intentando hacer ante la cara de estos Domecq. No convenció su paso por Valencia, quedando para otra ocasión la gran tarde que todos esperan en el coso de Monleón, similar al que cuajó hace varios años con corte de doble trofeo en fallas, antes de que reapareciese José Tomás. Una lástima. Habrá que esperar. ¡Qué tarde Dios mío!

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO


volver subir

Valencia , (1º de fallas 2011 ) Oreja al poderío de El Juli y otra a la honradez de Vicente Barrera.


Valencia (1ª de fallas): Oreja al poderío y mando de Juli y otra a la honradez de Barrera


Plaza de Toros de Valencia. Feria de Fallas. 1er festejo de abono. Lleno. Nublado con lluvia en el final del festejo. Dos toros de la ganadería de “Toros de Cortés” justos de raza, casta y fuerzas. Inservibles para la lidia. Cuatro toros de la ganadería de Victoriano del Río, también sosos, sin casta ni raza que además tuvieron poca fuerza. Y un toro regalado en séptimo lugar de la ganadería de Zalduendo, áspero y nunca claro en sus embestidas. El mejor fue el 3º de la tarde, un bravo y exigente toro entendido perfectamente por su matador. En cuanto a presentación, corrida muy desigual, algunos por debajo del trapío exigible a Valencia.

Enrique Ponce (marino y oro), saludos y silencio.
Vicente Barrera (salmón y oro), silencio, silencio y oreja.
Julián López “El Juli” (verde hoja y oro), oreja y silencio.



Valencia (Esp.).- Ambiente de lujo en el remozado coso valenciano para presenciar la corrida con la que se inauguró este cómodo y bonito coso, con más de ciento cincuenta años de vida. Gente guapa en el tendido, políticos en los primeros puestos de las barreras y sobre todo, los aficionados con muchas ganas de ver iniciada la temporada española y también recuperar el pulso de la Fiesta en Valencia tras soportar estoicamente ocho meses de cierre del coso.

Pero llegó la ley del toro y los de Victoriano del Río en sus dos hierros, dieron al traste con la posibilidad de cualquier triunfo rotundo o espectacular. Toros desiguales de presentación, justos de raza y de casta a la vez que sin fuerzas de los que solo se salvó, el buen tercero que tuvo la suerte de ir a parar al torero que más en forma está en el toreo, Julián López “El Juli”.

El diestro madrileño salió de nuevo a defender su supremacía en el toreo y sin bajar el diapasón de la temporada 2010 cuajó una gran faena al toro bravo del encierro, el tercero. El inicio a la verónica con temple, meciendo la tela y cimbreando la cintura ya fue toda una declaración de intenciones del joven diestro que fue creciendo en intensidad artística conforme transcurría el tiempo de la lidia. Verónicas de bella factura ganando terreno al toro, abrochada con una media de lujo. Ahí quedó eso. Y a partir de este instante fue la tarde del madrileño en un festejo donde la valencianía en el cartel brotaba por los cuatro costados. Volvió a cuajar un bello pasaje con el capote, con chicuelinas ajustadas, llenas de gusto, temple y ligazón que presididas por el suave juego de las muñecas dejó de nuevo la impronta de un matador de toros en sazón. Después, con la muleta cuajó el toro por ambos pitones en un trasteo de intensidad, entrega y poder. Mucho poder. Fue una nueva lección de tauromaquia que dejó a Valencia entregada a su maestría. El toro no lo puso fácil. Exigente en la embestida, bravo, poderoso él también, tuvo que doblegarse a la muleta de Don Julián. Al final, dictó una nueva lección y sobre todo, dejó claro a los incrédulos o poco partidarios, que este año, Juli sigue estando igual o mejor que la temporada 2010. Oreja de ley que no fue más por el sorprendente fallo con la tizona. Aunque a esas altura, el golpe de timón en el primer festejo de la temporada, ya estaba dado.

Con el que cerró plaza peleó hasta lo indecible buscando la puerta grande de Valencia. Pero el de Victoriano del Río fue áspero en muchas ocasiones, en otras fue noble y en las más, fue soso y sobre todo incierto. No se aburrió Juli con comportamiento tan desconcertante, y con pausa, tranquilidad mucha paciencia y maestría fue haciendo la embestida del toro hasta robarle varias tandas vibrantes y lucidas. Siempre buscó la interpretación del toreo puro, de frente, de mano baja, riñones metidos y poderío y a fe que lo consiguió a ratos. De nuevo, lección a los más jóvenes toreros de cómo debe estar una figura del toreo en tarde de máxima expectación y sobre todo, responsabilidad. No fue faena de filigrana y arte delicado, es cierto, pero fue más de aguerrido maestro en busca de un triunfo costase lo que costase. El fallo con el descabello le privó de un posible triunfo aunque la estocada trasera a un toro que siempre estuvo encampanado es de mérito y a tener en cuenta. Ahí quedó su actuación para la historia de la plaza.

El otro triunfador del festejo al cortar un trofeo que premió su honradez, entrega y pundonor fue para Vicente Barrera en la tarde de su despedida como torero en las fallas de Valencia. No le habían ido bien las cosas en su lote oficial sorteado y, decidió contra pronóstico y reglamento regalar un sobrero lidiado en séptimo lugar. Con este Zalduendo cortó una oreja después de lidiarlo bajo la lluvia con estilo fiel a su concepto del toreo. Aquí sí que vimos a retazos al torero que fue importante en su irrupción en el mundo del toro. Comienzo de faena con estatuarios ganando terreno, parsimoniosos y de regusto. Después, aun sin confiarse demasiado ante el incierto toro de Zalduendo, fue hilvanando un trasteo en el que predominó la entrega, valentía, y las ganas por no irse de vacío. Vimos la versión del Vicente Barrera de antaño que encandiló al mundo del toro, aunque con la tarde vencida nunca terminó de romper y alzar vuelo el trasteo en el semivacío tendido valenciano. Se le concedió una oreja por su generosidad con la afición y sobre todo, pensamos que por su honradez y vergüenza torera. ¿El regalo del sobrero? Discutible. No debió ser porque no había lugar y puede sentar precedente, pero lo hecho, hecho está.

Antes, con los dos toros que le cupieron en suerte nunca pudo lucirse con la rotundidad que suponemos él habría querido. Trasteos de voluntad, y querer y en ocasiones, no poder o verlo claro. De todo hubo.

El más veterano de la terna, Enrique Ponce tampoco tuvo suerte con el lote sorteado. Se fue de vacío y eso que el público estaba predispuesto a verlo salir a hombros, pero cuando el toro es el que es y el que vimos, complicado resulta cuajar faenas de altura y sobre todo, importancia. Saludos en el que abrió plaza tras un faena de detalles, media altura, llevarlo sin molestar y siempre cuidándolo. Muy correcto, claro que sí, pero carente de emoción. Baja intensidad en la obra e indefinición en los tendidos que no terminaron de decidirse a la hora de pedir unánimemente el trofeo. Y con el cuarto, un nuevo trasteo del mismo estilo y traza. Voluntad, paciencia, tempo en el manejo de las telas pero poco contenido en la obra dada la falta de emoción del toro y su identidad. El de Victoriano del Río, poco colaborador, y el de Chiva buscando un triunfo imposible que al final no llegó.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO


volver subir

martes, 1 de febrero de 2011

Jose Maria Cano, autor del cartel Fallas 2011



El presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, ha anunciado hoy que la remodelada Plaza de Toros de Valencia abrirá sus puertas el próximo día 12 de marzo, con motivo de la Feria de Fallas, para ofrecer más comodidad y seguridad al público asistente.

Rus ha realizado este anuncio durante la rueda de prensa que ha ofrecido esta mañana junto al diputado de Turismo, Isidro Prieto, para presentar el cartel representativo de la reinauguración del coso taurino de la calle Xàtiva junto a su autor, el músico, compositor y artista plástico, José María Cano, quien ha utilizado la técnica del grabado para su elaboración.

Al respecto, el presidente de la Diputación ha remarcado el “orgullo” de contar con la colaboración y el sello del trabajo de José María Cano en este proyecto mientras que el diputado de Turismo ha explicado que lo que se ha pretendido reflejar en el cartel es que la Plaza de Toros de Valencia, después de un siglo y medio de existencia, “tiene personalidad propia” y que la fiesta de los toros en Valencia “se vive de una manera muy particular, con alegría y con muchísima pasión”.

Por su parte, José María Cano ha apuntado que recibió con agrado la propuesta de pintar la Plaza de Toros de Valencia por su “belleza arquitectónica” y su “estilo poco pretencioso”, aunque ha matizado que para él fue un reto dado la uniformidad de su estilo.

Obras de remodelación

Por otro lado, Rus ha señalado que se está trabajando a “marchas forzadas” para que la Plaza esté lista para el día 12 y, en este sentido, ha indicado que la Diputación de Valencia ha realizado una inversión “muy importante” de 2.500.000 euros para llevar adelante estas obras de remodelación que, según ha señalado, “no se han realizado para que la Plaza sea bonita sino cómoda y segura en cuanto a sus accesos y evacuación”.

Las actuaciones que se están realizando contemplan la impermeabilización del tendido con rectificación de la pendiente de gradas para adecuar los tendidos a la normativa relativa a la seguridad de utilización y espectáculos públicos, así como la instalación de nuevos asientos de hormigón, con respaldo y más espaciosos, y la dotación de espacios libres para espectadores discapacitados en tendidos de sol y sombra y en toriles.

Del mismo modo, el proyecto de remodelación contempla la instalación de cinco nuevos bloques de aseos en planta baja y planta primera, dos escaleras protegidas que faciliten la evacuación segura desde las plantas altas, obras de rehabilitación de (filtraciones, roturas, reposiciones, etc.) para la eliminación de humedades en muros y arcos de ladrillo de la planta baja en la zona comprendida entre los sectores 1 a 5 de sombra.

Según ha informado Rus, “se van a perder 2.500 localidades” –por la nueva estructura del tendido—, aunque ha señalado que estos asientos se van a intentar recuperar en la zona de palcos en la segunda fase de las obras de remodelación para que la empresa gestora pueda poner a la venta esos asientos. “Hemos invertido para tener una plaza en condiciones”, ha puntualizado.

Cubierta Plaza de Toros

Por otro lado, el presidente provincial ha avanzado que la Diputación “está a la espera” de obtener una respuesta de la Dirección General de Patrimonio sobre el proyecto de la cubierta de la Plaza de Toros y, en este sentido, ha insistido en que no se trata de un “capricho” personal sino de una buena manera de “optimizar recursos”.

A su juicio, optimizar recursos significa “poder aprovechar un lugar importante en el centro de la ciudad con una capacidad para 10.000 o 12.000 personas para acoger, desde el mes de octubre hasta marzo, grandes eventos dentro de las giras europeas de conciertos”. “Queremos que nuestra ciudad esté en el punto de mira de todos los empresarios y, si en Houston dicen que en Fallas llueve, pues la utilizaríamos también”, ha ironizado.

Texto : Redacción Avance Taurino
Fotografías : Rafael Mateo